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Posts tagged ‘facultad’

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Reformas Económicas Chinas

“Cuando fui por primera a vez a Pekín en marzo de 1974 el avión aterrizó entre hangares militares. Nuestro grupo, compuesto en partes iguales por periodistas camuflados y turistas ideológicos, fue conducido a un sombrío hotel con pesadas colgaduras soviéticas cuyos pasillos apestaban a orina.”

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Continuidades y quiebres en relación al Consenso de Washington durante el viraje hacia la izquierda procesado en A. Latina y Uruguay.

Comencemos por contextualizar el pensamiento económico y el rol del Estado en las décadas previas al período de cambio en la orientación política y económica en la Región y en particular, en Uruguay. More…

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¿Puede usarse el concepto populismo para describir la experiencia neobatllista en nuestro país?

http://www.uruguaytotal.com/videos/e1_info.htmVamos a comenzar definiendo y explicando brevemente el desarrollo del concepto populismo y a determinar y adoptar una de las definiciones que se tomará como línea de base del análisis.

Luego describiremos la experiencia neobatllista, el marco histórico y sus principales referencias para finalmente formular una conclusión a modo de respuesta a la pregunta.

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Aspectos de la configuración estatal latinoamericana durante el siglo XIX

 

Vamos a comenzar definiendo y explicando brevemente el desarrollo del concepto “Estado” y sus elementos y modalidades, así como la diferencia con otros conceptos tales como Gobierno y Nación, para luego vincularlo con la fundamentación de su incidencia en el nivel de desarrollo posterior de la Región.

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La reforma del pensamiento y la educación en el siglo XXI. Edgar Morin*

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El reto más importante para el conocimiento, la educación y el pensamiento es el conflicto entre los problemas globales, interdependientes y mundiales, por una parte, y nuestra forma de conocer cada vez más fragmentada, inconexa y compartimentada, por el otro. Este problema, que se identificó en el siglo XX, se volverá más agudo en el siglo XXI y se tendrá que resolver.

LA INCAPACIDAD DEL PENSAMIENTO ACTUAL PAR CONCEBIR EL MUNDO A LA VEZ GLOBALMENTE Y EN LAS PARTES QUE LO CONSTITUYEN.

En un momento tan lejano como el siglo XVII, Blaise Pascal señaló un camino a seguir: “… Creo que es imposible conocer las partes si no conozco el conjunto, e imposible conocer el conjunto si no conozco las partes individuales.” En otras palabras, ni el conocimiento fragmentado ni la percepción globalista y holística nos permiten comprender algo. El conocimiento tiene que ir y volver entre la escala global y la local, teniendo en cuenta el efecto retroactivo de lo global sobre lo particular. El pensamiento, por consiguiente, debe ser capaz tanto de situar lo que es especial, particular y local en un contexto, como de hacer que lo global sea específico, es decir, poniendo en relación lo que es global con lo que es parcial.

Sin embargo, cuando se trata de lo global y del contexto somos doblemente ciegos. Por una part, las actitudes etnocéntricas nos conducen a refugiarnos en las identidades individuales, nacionales o religiosas. Por otra, el pensamiento técnico y científico es una forma hiperespecializada de pensamiento a la que se le ha atrofiado la capacidad de comprender lo que es global. Desde luego yo comprendo que alguna gente no aspire a inventar una forma de pensar que pueda dar cuenta de la “complejidad insoportable del mundo actual”. Pero este modo de pensar nos sacaría de la ceguera y de la cortedad de miras que son características de nuestra actitud hacia el mundo.

Por ejemplo, estábamos acostumbrados a tener una ciencia humana extremadamente sofisticada llamada economía. Pero esta ciencia se ha mostrado incapaz de predecir los trastornos en el sistema económico, en concreto la crisis que ha glopeado el Sudeste asiático. La economía es tan hermética y cerrada sobre ella misma que ha descuidado las relaciones que solía mantener con el contexto social y humano. Incluso la Bolsa experimenta conductas irracionales como el pánico, un fenómeno que la economía es incapaz de explicar por ella misma.

POR UNA REFORMA DEL PENSAMIENTO Y LA EDUCACIÓN.

De este modo, la necesidad de una reforma del pensamiento me parece absolutamente clara. Y ésta es inseparable de la reforma de la educación. Hasta finales del siglo XVIII, las universidades europeas siguieron el modelo teológico medieval. La reforma que promovió Humboldt, y que se originó en Prusia, un país situado en un extremo de Europa, llevó al establecimiento de universidades divididas en departamentos que no se comunicaban entre sí. Éste es el tipo de universidad que necesita una reforma. Con este propósito en la cabeza, debemos recordar las cuatro metas fundamentales de la educación.

“Un cerebro bien formado más que un cerebro bien repleto” . El primer requisito lo expresó Montaigne en el siglo XVI. La educación no debería tender como meta la acumulación de conocimiento, sino que debería organizarlo alrededor de unas líneas estratégicas esenciales. El propósito no es reducir los fenómenos globales a sus partes elementales, sino más bien distinguir entre ellas y relacionarlas entre sí.

Los conceptos de sistemas y autoecoorganización hacen posible buscar las relaciones entre las partes y el conjunto y comprender lo que aparece, es decir, las nuevas cualidades que surgen de la entidad que se ha formado. Por ejemplo, la cultura aparece como la creación de la sociedad a partir de las relaciones entre las personas. Sin embargo, la cultura retroactúa sobre las personas que, de este modo, se desarrollan como individuos. El concepto de sistema nos proporciona, pues, una forma de organizar el conocimiento.

“Quiero enseñarle la condición humana” La segunda meta de la educación la formuló Jean – Jacques Rousseau en Émile. Esta necesidad humanista está asumiendo una importancia singular en nuestro mundo actual cuando la humanidad en su conjunto tiene un destino común sujeto a idénticos problemas de vida y muerte. En este marco, se puede restablecer la relación entre conocimiento científico y el conocimiento que poseen las humanidades.

Tomemos en consideración el amplio agrupamiento interdisciplinar que se originó desde la década de 1960 en adelante y que sustituyó a las disciplina estrictamente compartimentadas. Nos da el extenso perfil de una cosmología que, para poner un ejemplo, abarca el mundo físico en su conjunto sobre la base de las ciencias de la Tierra, tratando nuestro mundo como un sistema complejo. La ecología científica, por su parte, estudia la biosfera como una serie de interacciones entre los mundos vivo, físico y humano.

En otras palabras, estas nuevas disciplinas nos permiten situar la condición humana en el cosmos, tanto en el espacio como en el tiempo. Por ejemplo, nosotros estamos compuestos de átomos de carbón formados bajo un sol anterior a nosotros, y de moléculas y macromoléculas. Este hallazgo permite demostrar nuestra diferencia, en el hecho de que poseemos cultura, pensamiento y conciencia. Establece también nuestro lugar en el esquema cósmico de las cosas: nuestra Tierra ha dado a luz una vida que se divide en las ramificaciones animal, vegetal y microbiana, con el hombre que surge de los animales como una “subramificación de una ramificación”

La “aportación” de la ciencia a la cultura humana consiste entonces en situarnos en el cosmos. Las culturas tradicionales, además, vuelven a contar la necesaria historia de la nación y de su fundación, la hisotria del continente (Latinoamérica, Europa) y la historia del mundo, que va mucho más allá de la historia que empieza con Cristóbal Colón, Vasco de Gama y Magallanes. Las Américas están separadas del resto del mundo por un mero paréntisis histórico ya que América, poblada con oleadas de migrantes procedentes de Asia, es una diáspora de la humanidad. La historia universal empezó mucho antes de la separación de las Américas.

“Quiero enseñarte a vivir” . La literatura y la poesía también nos introducen a la condición humana, acabada con lugar y fecha. Ambas son útiles a la tercera meta de la educación formulada asimismo por Juan – Jacques Rousseau en Émile. Ciertamente el aprendizaje no tiene sólo que ver con el conocimiento, las técnicas y las formas de producción. Debe involucrar también a uno en las relaciones con los otros y consigo mismo.

La literatura, la poesía y este gran arte de nuestro siglo, el cine, son “escuelas de la vida”. Lejos de las ciencias puras despojadas de subjetividad, la literatura, la poesía y el cine nos muestran a la persona – al individuo que sufre, ama y odia – en el torbellino de las relaciones humanas. Los jóvenes aprenden a menudo, a través de la lectura de novelas, poemas y de obras de filosofos y ensayistas, a identificar sus propias verdades de las cuales no eran conscientes.

    • Edgar Morin es sociólogo, director emérito de investigación del CNRS, presidente de la Agencia Cultural Europea de la UNESCO y presidente de la Asociación para el Pensamiento Complejo. Entre sus obras publicadas están Science avec conscience ( 1990), The Nature of Nature (1992) y Homeland Earth: A Manifesto for the New Millenium (1998).

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La estructura social del Uruguay.

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“Desde la perspectiva de la población local, confirma las crecientes desigualdades sociales y tendencia de fragmentación a nivel de las ciudades y el territorio, donde por un lado ciertos sectores se modernizan con la introducción de nuevas tecnologías y pautas de consumo globales, y por otra parte, crecientemente, surgen estratos de población con necesidades básicas insatisfechas y posibilidades de movilidad socioeconómica extremadamente limitadas (…) dichos fenómenos indican que las distancias entre las clases sociales se profundizan y los encuentros entre sectores sociales distantes son cada vez menos frecuentes, y se pierden las características de sociedad integrada”.i

En el imaginario colectivo y también en los datos sociales, el Uruguay es considerado un país con una gran clase media y con unas clases bajas y altas pequeñas. Asimismo, nuestra sociedad se asocia a la del tipo tradicional de acuerdo con sus pautas culturales, en la relación entre los géneros, a su relativa seguridad, un sistema democrático altamente desarrollado del tipo inclusivo y principalmente, se la califica como una sociedad no muy dinámica.

Lamentablemente, desde la reapertura democrática, muchas de estas características han ido cambiando, en algunos aspectos negativamente y otros siguen siendo constantes traídas desde la historia como es el caso demográfico. La evolución de su población demuestra ser ya un caso estructural del Uruguay, al cual se le han añadido nuevas complejidades, en especial en el cambio reproductivo. Esto significa por un parte, que actualmente las personas de mayores ingresos reducen su natalidad y alargan su vida; mientras que ocurre el fenómeno opuesto en las personas de menores ingresos ya que aumentan la cantidad de hijos por mujer. Este dato es altamente significativo ya que en el país, la mitad de los niños pueden ubicarse bajo la línea de pobreza, a lo cual se suma un aumento cada vez mayor en la diferenciación por nivel socioeconómico. De esta forma, se ha conformado un círculo vicioso de exclusión y fragmentación social.

Dentro de este círculo vicioso se encuentra también el tema de la emigración, ya que los que se van son personas jóvenes de nivel socioeconómico medio o alto y formadas educativamente, lo que genera una importante pérdida de recursos humanos valiosos.

Asimismo, dentro de esta sociedad avejentada que expulsa jóvenes con “talento”, no encontramos con una enorme mayoría de éstos entre 20 a 30 años que no están estudiando ni trabajando, es decir, se han convertido en personas demandantes sin expectativas o desilusionados, que potencialmente pasan a ser materia prima generadora de futuros problemas estructurales de desigualdad social en el país.

Las dimensiones anteriormente explicitadas, probablemente están siendo facilitadas por el énfasis que se ha dado en la disolución de los hogares nucleares, que prevalece a diferencia de otras formas de convivencia en familia. Este efecto sostenido en el tiempo

genera a su vez otro problema: en el futuro, Uruguay no contará con población inactiva laboralmente, la cual sería la responsable de mantener los cuidados necesarios hacia las personas que así los necesitan. Esto se daría porque la mayoría de las mujeres que hoy siguen siendo las encargadas, en esta sociedad tradicional, de los roles de crianza de los hijos y realización de las tareas que dependen de la construcción de su género; están comenzando a ingresar al mercado de trabajo. Este hecho se da debido a una mayor independencia relativa y/o simplemente por necesidad económica, pero ciertamente deja un espacio sin contención que hasta ahora estaba resuelto.

Ahora bien, el Uruguay está sufriendo un nuevo proceso, probablemente impulsado por la fragmentación social que es el del cambio de los ámbitos territoriales. Se están perdiendo los espacios públicos comunes, debido a la generación de micro-sociedades cada vez más aisladas del resto y más homogéneas hacia la interna. Es decir, poblaciones con los mismos niveles de ingreso, educativos, culturales y sociales, habitan en el mismo territorio, compartiendo lugares comunes de interacción social. Como consecuencia de esto, se van generando menos ámbitos de interacción entre los integrantes de estas micro-sociedades.

También se está notando una ruptura de las típicas tres clases sociales, en especial se observa una gran diferenciación dentro de la gran clase media. Sus pautas sociales y de consumo logran asimilarse a las de la clase alta, mientras que la clase media-baja lucha fuertemente por diferenciarse de la llamada clase baja, lo que deja prácticamente un vacío inhabitado de la clase media propiamente dicha.

La movilidad social también se ha visto enlentecida, ya que las clases medias altas lograron resistir más eficazmente al empobrecimiento producto de las crisis económicas, lo que esto denota que todo el peso de las crisis repercutió sobre las clases medias bajas. Esto indica una falla por parte del Estado a la hora de aplicar políticas de equidad en la distribución del ingreso generado en el país.

Es suma, conviene atender lo que aparece como una evolución de la estructura social. La misma está pautada por un Uruguay que tiende a tener una población insertada en el mundo, con similares estándares de vida y niveles de desarrollo. Es decir, personas que lograr sacar provecho a la llamada globalización. Sin embargo, otra parte de la población se encuentra fuera del sistema y no logra insertarse, lo que agudiza un proceso de distanciamiento continuo entre las personas que conviven en un mismo territorio.

En cuanto al rol del Estado uruguayo parecería que está siendo incapaz de delinear un nuevo modelo de desarrollo que permita mantener una población más homogénea que la actual.

i Danilo, VEIGA, Ana Laura, RIVOIR. “Desigualdades sociales en Uruguay”. Pp.87.

EXAMEN DE SOCIOLOGIA DEL URUGUAY, LICENCIATURA EN CIENCIA POLÍTICA, AGOSTO 2009.

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Sobre el modelo de desarrollo implementado en Uruguay en los últimos lustros

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El hecho fundamental ocurrido en el mundo que obligó a un nuevo modelo de desarrollo en Uruguay fue y es la llamada “globalización”i, que generó varios cambios de puntos de vista con respecto a la construcción del desarrollo y dio lugar al surgimiento de un nuevo problema, el de: ¿Qué hacer con la globalización?

Como lo expresa Stiglitz en su libro titulado “El malestar en la globalización”: “La globalización ha reducido la sensación de aislamiento experimentada en buena parte del mundo en desarrollo y ha brindado a muchas personas de esas naciones acceso a un conocimiento que hace un siglo ni siquiera estaba al alcance de los más ricos del planeta (…)” más adelante el autor muestra un aspecto que se contrapone a la fortaleza: “…la globalización no ha conseguido reducir la pobreza, pero tampoco garantizar la estabilidad. Las crisis en Asia y América Latina han amenazado las economías y la estabilidad de todos los países en desarrollo.”ii

Esta nueva configuración mundial también ha generado un estado de riesgo e incertidumbre tal, que caracteriza a esta etapa de “modernidad avanzada” en la que vivimos y esto se debe a la velocidad de los cambios que se dan en todas las áreas sin precedentes.iii

A continuación expondré los rasgos más sobresalientes de la evolución del modelo de desarrollo uruguayo:

A principios de los 60, el modelo de desarrollo Batllista llegó a su fin, empezaba un nuevo paradigma y era el del crecimiento hacia “afuera”, el del Uruguay insertado en el mundo. Este paradigma se puso en práctica en el peor corte democrático del Uruguay en su historia, finalizada la dictadura, la mayoría de los autores remarcan un continuismo en el área económica del ya fracasado modelo. Es decir, se llegó a un punto de aceptación de la crisis del desarrollo y se adoptaron medidas continuistas de corte “liberal” económicamente hablando. Siguiendo a Olesker en este punto: “…apertura financiera y la plena libertad de movimientos de capitales en el sistema, así como la libre fijación de tasas de interés; por otro, la liberalización en materia de precios y fijaciones administrativas; en tercer lugar la orientación explícita de los apoyos al crecimiento en función de su perfil exportador”.iv A su vez, hay que agregar la supresión de los consejos de salarios, plebiscito del 92 sobre la privatización de las empresas públicas, reducción del aparato estatal, por ejemplo: imposibilidad de contratar nuevos funcionarios públicos; y por último, la reforma educativa.

Cabe explicar que en el período dictatorial fue implementando un nuevo sistema que buscó la reinserción internacional del país mediante la jerarquización de las actividades financieras especulativas, optándose por la dolarización de la economía uruguaya. Este modelo denominado por Olesker “concentrador y excluyente” se dejó de implementar

en su estado más puro con la restauración democrática, sin embargo, algunos aspectos del mismo fueron mantenidos por los nuevos gobiernos democráticos.

En los 90, por el contrario, el Uruguay alcanzó altos niveles de desarrollo humano (PNUD) con amplios logros en educación y salud (mortalidad infantil, esperanza de vida) siempre teniendo en cuenta que el Uruguay contara históricamente con buenos indicadores en casi todos los ámbitos de desarrollo humano, debido gran parte a las políticas tomadas en el principio de siglo XX.

Continuando con las características de este modelo, en el área laboral ocurrieron profundos cambios. Si bien se lograron trabajos más calificados con mayores remuneraciones, los trabajos que no se encontraban en esa categoría, tuvieron un deterioro salarial provocando una brecha importante en la distribución de los ingresos.

Interesa destacar que el Uruguay de la época postdictadura logró un crecimiento en el ámbito económico y en el mantenimiento de los altos niveles de desarrollo humano tal como se venían dando, con la excepción de que los niveles se mantuvieron o mejoraron no de manera muy significativa.

En conclusión, se comienza a deteriorar la característica homogeneidad del Uruguay Batllista, ya que empiezan a existir dos patrones opuestos dentro de la sociedad, es decir, personas con altos ingresos debido a su inserción en el mundo globalizado que cuentan con buen nivel educativo y por consiguiente, mejor acceso a trabajos de calidad y bien remunerados. La otra cara de esta realidad se constituye por personas con bajos ingresos ya que no permanecieron ni avanzaron en el sector educativo, por lo cual tampoco accedieron al mundo laboral calificado y con salarios significativos.

En última instancia, lo que diferencia a los distintos puntos de vista es la manera en cómo administrar la generación de recursos de este sistema, ya que por sí mismo no genera equidad sino solamente crecimiento. También hace viable la formulación del cuestionamiento que plantea Real de Azúa: ¿”Desde dónde” depende y “hasta dónde” todo puede ser mejorado y promovido por el abnegado esfuerzo de nosotros mismos?v ya que la nueva configuración mundial permite y al mismo tiempo limita el grado de acción de los estados.

Las perspectivas de análisis son: una que se centra en el estudio de la economía y el mercado laboral en la cual se parte de la base en que nos encontramos subordinados por las potencias centrales que son las que lideran el proceso de desarrollo capitalista, llevando a nuestro país a funcionar en consecuencia, desregulando nuestra economía en pos del mantenimiento del sistema que genera beneficios a las sociedades centrales.

Otra se basa en la sociedad del riesgo e incertidumbre, en donde la dinámica de lucha de clases es sustituida por la distribución de los riesgos, observándose una dualidad en la aceptación de transformaciones y en la forma de implementarlas.

Y por último, los que consideran al conocimiento como factor clave en la diferenciación para el desarrollo, en la cual ven al trabajo basado en la mente y no en la manualidad, dado que lo que vale es el saber.

i Es mencionada por Daniel OLESKER, en: “Crecimiento y Exclusión”.

ii Joseph E. STIGLITZ, Capítulo I, “La promesa de las instituciones globales”.

iii Es mencionada por Francisco PUCCI, en “Sociedades de riesgo y mundo del trabajo contemporáneo”

iv Daniel OLESKER, “Crecimiento y exclusión”.

v Carlos REAL DE AZÚA. Los males latinoamericanos y su clave: Etapas de una reflexión. Pp 42.

Respuesta a examen de Sociología del Uruguay, Facultad de Ciencias Sociales 2009.