Un reporte producido por Lloyd´s 360 Risk Insight programme and Chatham House indica que hemos entrado en un periodo de gran incertidumbre en cuales van a ser nuestras nuevas fuentes de energía, y en cuanto vamos a tener que pagar por ella.
Y esto no es nada menor ya que, la energía en sus diversas formas rodea todas las actividades que realizamos, desde bañarnos hasta llegar al trabajo y subir en el ascensor. Hasta nuestra comida también necesita energía para ser cultivada, procesada y luego distribuida hasta nuestros hogares.
Aquellos países que tengan la capacidad de planear y prever estos nuevos desafíos pueden tomar ventaja sobre esta nueva realidad energética y van a poder incrementar su resistencia a los nuevos periodos de incertidumbre y por ende lograran una mayor competitividad.
Aquellos que triunfen en implementar las maneras más eficientes de producción con baja tasa de emisiones de carbono y con sistemas efectivos de energía que produzcan al menor costo, van a tener la posibilidad de influenciar a otros, asimismo también podrán exportar sus habilidades y conocimientos.
Esto involucra el lanzamiento de nuevas tecnologías e introducción de sistemas completamente diferentes de distribución de energía, estos cambios naturalmente afectaran en los trabajos, en las economías nacionales y en el medioambiente, estos cambios ya ocurrieron en el siglo XX con la transición de la época de la energía a vapor, a la del petróleo.
Por ende esta transformación en el sector de la energía está siendo catalogada como “la tercera revolución industrial”
Y esto no nos es algo muy lejano, en este Uruguay del Bicentenario es un problema realmente imprescindible de encarar, ya que el país no puede seguir direccionando recursos en mantener el precio del combustible lo más bajo posible, o toqueteando los precios de UTE para no incidir en la inflación, esos paliativos a la larga la vamos a terminar pagando por la falta de investigación y desarrollo.
Es un tema tan importante que hasta afecta la soberanía nacional, tenemos la oportunidad en esta nueva crisis energética mundial de saltar escalones de dos en dos y alcanzar a los más desarrollados.
Estamos en el año del bicentenario, el del grito de Asencio, vamos a mirar al pasado para proyectarnos al futuro, un 22 de noviembre de 1911, Batlle y su ministro de Hacienda don José Serrato, elevan al Parlamento un mensaje y proyecto de ley por el que “se crea la Administración General de las Usinas Eléctricas del Estado” justamente el problema de la energía eléctrica de entrada comenzó a ser planteado por Batlle en su primer gobierno, en mayo de 1905, es decir, apenas seis meses después de apagados los fuegos de Masoller, Batlle ya pensaba en la energía como tema prioritario para el desarrollo del país, les dejo un párrafo que es uno de los tantos ejemplos de los políticos adelantándose a su tiempo:
“Iniciada la transformación de la usina de Montevideo, en 1905 su desarrollo fue verdaderamente extraordinario: tenía entonces sólo dos mil y pico de clientes, y, ahora 1912, fecha en que Batlle proyecta la nacionalización de todas las usinas del país, tiene más de diez y seis mil clientes. (…) Y las utilidades fueron también acreciéndose en forma sorprendente a pasar de las rebajas de las tarifas que fueron muy apreciables hasta convertir los precios que se cobraban en los más bajos de todas las ciudades americanas”(Batlle y El Batllismo E. G. Conzi – R. B. Giudice)
Estamos en la época de barajar y repartir nuevamente, esperemos que el Uruguay como otrora sea un país que se encuentre en la cresta de la ola, y estamos seguros de que el Partido Colorado será nuevamente el impulso de las transformaciones necesarias.
LLOYD´S 360ª RISK INSIGHT
WHITEPAPER. SUSTAINABLE ENERGY SECURITY
Strategic risks and opportunities for business




