La revolución del Quebracho

Densa noche. Cada hombre en su compañía. Cada compañía en su Batallón. En las barrancas cercanas al Puerto esperan los lanchones. Dada la voz de marcha parten las bisoñas tropas rumbo a su destino. A paso redoblado, el equipo a la espalda, el fusil al brazo, tranquilos, silenciosos. Atrás queda ya el viejo caserón de don Bernardo. Las rondas miran a esta tropa que avanza y no la detienen. Y la tropa avanza resueltamente. El ritmo de su paso tiene un ronco resonar como los tambores que estremecieran la noche. Las columnas procuran por turno los barrancos del rio por el camino de la Recoba. Que es donde los chisperos de Mayo encendieron la zarza de la Emancipación.

La Recoba. El Barranco. El Río. El Lanchón. A vela y remo como en 1825. A vela y remo como en 1806. A vela y remo como en el 75. En el lanchón del 25 iba Lavalleja. En el de 1806, venia Artigas. En el 75 los de la Tricolor. En este, de mediados de mayo de 1886 hay otra vez orientales, blancos y colorados, militares y civiles, universitarios y periodistas, artesanos y obreros. En él está Batlle.

Cuatro días de navegación. Ahora, a cruzar Entre Ríos. A pié, a caballo, bajo un sol de fuego, sobre la misma tierra por donde pasó el fragor de las viejas epopeyas. A pasar el Uruguay y buscar la incorporación con las tropas del general Arredondo que vienen desde el Norte.

El 25 de marzo se produce la invasión. El país en pié de guerra. Montevideo en estado de sitio.

Pero los 31 de marzo han sido, entre los días aciagos, fechas de derrota y aniquilamiento para la República.

En aquel 1886, un movimiento envolvente de la caballería santista, apoyada por la artillería, y secundada por una carga de rifleros, decidió la acción. Este día, en el campo revolucionario, la mortandad fue desesperante. Y ya exhausta, hambrienta, sin municiones, y tras breve acuerdo de los jefes, la fuerza revolucionaria resolvió rendirse. Pero ni pidió condiciones ni las dijo. Que Santos hiciese lo que quisiera. Tenía ahora totalmente librada a su voluntad de vencedor, la más estupenda expresión de la juventud uruguaya.

Los prisioneros fueron conducidos a Montevideo. La jornada fue penosa y por momentos brutal. Pero ninguno de aquellos prisioneros ofreció treguas en el combate. Ni las esperaba en la derrota que no significaba sino los caminos del recomenzar.

Y así terminó en los hechos la Revolución del Quebracho. Vencida por las armas, venció por las ideas: se había hecho conciencia. Y Batlle se entregó desde ese instante a preparar la nueva Revolución libertadora.

Muchos años después, y ya siendo presidente de la República, paso Batlle en gira triunfal por aquel mismo campo de la epopeya. Vio la llanura, vio el rió, vio el Palmar desde el convoy del ferrocarril que lo llevaba al Salto a predicar su doctrina. Los vio, con sus ojos que parecían mirar desde más allá de los tiempos.

Y regresó a su silencio, como si evocara a los muertos de la jornada inolvidable.

BATLLE Y ORDÓÑEZ. EL REFORMADOR. E. RODRIGUEZ FABREGAT.

FOTO Oldemar Chacón.

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Conmemoración de los 125 años de la Revolución del Quebracho

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¿Y si un día no prende la Luz?

Un reporte producido por Lloyd´s 360 Risk Insight programme and Chatham House indica que hemos entrado en un periodo de gran incertidumbre en cuales van a ser nuestras nuevas fuentes de energía, y en cuanto vamos a tener que pagar por ella.

Y esto no es nada menor ya que, la energía en sus diversas formas rodea todas las actividades que realizamos, desde bañarnos hasta llegar al trabajo y subir en el ascensor. Hasta nuestra comida también necesita energía para ser cultivada, procesada y luego distribuida hasta  nuestros hogares.

Aquellos países que tengan la capacidad de planear y prever estos nuevos desafíos pueden tomar ventaja sobre esta nueva realidad energética y van a poder incrementar su resistencia a los nuevos periodos de incertidumbre y por ende lograran una mayor competitividad.

Aquellos que triunfen en implementar las maneras más eficientes de producción con baja tasa de emisiones de carbono y con sistemas efectivos de energía que produzcan al menor costo, van a tener la posibilidad de influenciar a otros, asimismo también podrán exportar sus habilidades y conocimientos.

Esto involucra el lanzamiento de nuevas tecnologías e introducción de sistemas completamente diferentes de distribución de energía, estos cambios naturalmente afectaran en los trabajos, en las economías nacionales y en el medioambiente, estos cambios ya ocurrieron en el siglo XX con la transición de la época de la energía a vapor, a la del petróleo.

Por ende esta transformación en el sector de la energía está siendo catalogada como “la tercera revolución industrial”

Y esto no nos es algo muy lejano, en este Uruguay del Bicentenario es un problema realmente imprescindible de encarar, ya que el país no puede seguir direccionando recursos en mantener el precio del combustible lo más bajo posible, o toqueteando los precios de UTE para no incidir en la inflación, esos paliativos a la larga la vamos a terminar pagando por la falta de investigación y desarrollo.

Es un tema tan importante que hasta afecta la soberanía nacional, tenemos la oportunidad en esta nueva crisis energética mundial de saltar escalones de dos en dos y alcanzar a los más desarrollados.

Estamos en el año del bicentenario, el del grito de Asencio, vamos a mirar al pasado para proyectarnos al futuro, un 22 de noviembre de 1911, Batlle y su ministro de Hacienda don José Serrato, elevan al Parlamento un mensaje y proyecto de ley por el que “se crea la Administración General de las Usinas Eléctricas del Estado” justamente el problema de la energía eléctrica de entrada comenzó a ser planteado por Batlle en su primer gobierno, en mayo de 1905, es decir, apenas seis meses después de apagados los fuegos de Masoller, Batlle ya pensaba en la energía como tema prioritario para el desarrollo del país, les dejo un párrafo que es uno de los tantos ejemplos de los políticos adelantándose a su tiempo:

“Iniciada la transformación de la usina de Montevideo, en 1905 su desarrollo fue verdaderamente extraordinario: tenía entonces sólo dos mil y pico de clientes, y, ahora 1912, fecha en que Batlle proyecta la nacionalización de todas las usinas del país, tiene más de diez y seis mil clientes. (…) Y las utilidades fueron también acreciéndose en forma sorprendente a pasar de las rebajas de las tarifas que fueron muy apreciables hasta convertir los precios que se cobraban en los más bajos de todas las ciudades americanas”(Batlle y El Batllismo E. G. Conzi – R. B. Giudice)

Estamos en la época de barajar y repartir nuevamente, esperemos que el Uruguay como otrora sea un país que se encuentre en la cresta de la ola, y estamos seguros de que el Partido Colorado será nuevamente el impulso de las transformaciones necesarias.

LLOYD´S 360ª RISK INSIGHT
WHITEPAPER. SUSTAINABLE ENERGY SECURITY
Strategic risks and opportunities for business

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