<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>El blog de Fede Lagrotta</title>
	<atom:link href="http://www.fedelagrotta.com.uy/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.fedelagrotta.com.uy</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 18 May 2012 19:53:38 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>PARA SANTO Y SEÑA, LOS DE MI  TIEMPO (1812-1831) (las divisas y un bigote)</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/para-santo-y-sena-los-de-mi-tiempo-1812-1831-las-divisas-y-un-bigote/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/para-santo-y-sena-los-de-mi-tiempo-1812-1831-las-divisas-y-un-bigote/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 May 2012 19:53:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Banda Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Divisas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Isidoro de Maria]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=441</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Isidoro de María. Montevideo Antiguo. Tradiciones y Recuerdos. Tomo II. Sable en mano y carabina a la espalda Al Dr. Alberto Palomeque. Departían amigablemente dos veteranos del ejército de su tiempo. Uno era del año 11, y otro del &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/para-santo-y-sena-los-de-mi-tiempo-1812-1831-las-divisas-y-un-bigote/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-442" title="IMG-20120518-00707" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/05/IMG-20120518-00707-e1337370599601-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Isidoro de María. Montevideo Antiguo. Tradiciones y Recuerdos. Tomo II.</p>
<p style="text-align: justify;" align="right"><em>Sable en mano y carabina a la espalda</em></p>
<p style="text-align: justify;">Al Dr. Alberto Palomeque.</p>
<p style="text-align: justify;">Departían amigablemente dos veteranos del ejército de su tiempo. Uno era del año 11, y otro del año 25, revistando ambos en el ejército el año 31.<span id="more-441"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Eran así por el estilo de un Bartolo Quinteros, un Pablo Pérez, un Gabriel Velazco, un Manuel Araucho, un Felipe Duarte, un Andrés Gómez y un José María Navajas, según el relato de la crónica.</p>
<p style="text-align: justify;">Platicaban los buenos amigos y camaradas sobre distintas cosas de la milicia de sus tiempos, lo mismo sobres sus campañas, los corvos, los facones enastados a falta de lanzas, que sobre la mascada, el cimarrón, el barboquejo y el bigote.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¿Bigote dijiste? ¡De adónde criollo! Ni pintado con corcho, díjole el otro. Eso quedaba para el portugués bigotudo, como decíamos entonces. La barba corta, sí, pero bigote ¡cuando! Ni Artigas, ni Rondeau, ni Rivera, ni Lavalleja lo usaron. Eso vino recién en el año 29, por decreto haciendo obligatorio su uso a la tropa de línea, y prohibiéndolo a los milicianos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mire usted: recuerdo que el decreto cantaba así:</p>
<p style="text-align: justify;">Artículo 1º Todos los individuos pertenecientes a tropa de línea usaran bigote.</p>
<p style="text-align: justify;">Artículo 2ª No podrán usarlo los milicianos de cualquier clase, ni aun cuando estén en servicio activo.</p>
<p style="text-align: justify;" align="right">                “<em>Rondeau”</em></p>
<p style="text-align: justify;" align="right"><em>“Eugenio Garzón”</em></p>
<p style="text-align: justify;">- Hombre, repuso el otro, es cierto que el bigote recién entonces entró en uso, como distintivo del militar de línea. Recuerdo ahora, que por no observarse bien, mandó el gobierno poco ha, (Julio de 1831) nuevamente observarse aquella disposición, comunicándola a los Jefes Políticos de los departamentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los amigos doblaron la hoja, y siguieron conversando de otras cosas de su tiempo; recayó ¿sobre qué les parecerá a ustedes? Sobre el santo y seña de las órdenes generales del Estado Mayor de su tiempo, alabando cada cual las del suyo, los de la patria más vieja, y los de la del año 25 hasta el presente 1831.</p>
<p style="text-align: justify;">Y se engolfaron los buenos patricios en recordarlos con la pasión o el gusto natural, diciendo al fin y a la postre de la departición amigable: para santo y seña, los de mí tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">El veterano del año 12 traía a la memoria algunos del tiempo de Artigas, en las divisiones o cuerpos de Latorre, Basualdo, Pagola, Otorgués y Rivera, como por ejemplo estos: <em>Ser libres o morir. – Defendamos el sistema – Paisanos, amor a la patria – Gloria a los valientes</em> <em>americanos. – Los godos sucumbirán. – La Banda Oriental será libre de tiranos. – Constancia y valor, patriotas. – Artigas y victoria. – Patria y libertad es nuestra divisa.</em></p>
<p style="text-align: justify;">A su turno, el veterano del año 25 empezó a recordar los de su tiempo, que por ser más frescos, podía tener con ventaja en la punta de la lengua, y formuló su lista, que contenía los siguientes:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>En Rincón y Sarandí, vencimos. – Sable en mano y carabina a la espalda. – Imperiales en derrota. – Gloria a los héroes. – Unión, valor y disciplina. – Marchemos al Continente. – La corona del triunfo será nuestra. – Las armas republicanas dieron a Ituzaingó – Misiones, Laurel del triunfo. – Al Ejército, salud</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Bonitos santo y seña, ¿no le parece compañero, los de mi tiempo?</p>
<p style="text-align: justify;">- Y los del mío no se quedan atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">- Todos tienen su mérito respiraban patriotismo y valor. Cada uno en su tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¡Hombre! En todos, la patria fue nuestra deidad; su independencia y libertad la aspiración de los Orientales!</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fpara-santo-y-sena-los-de-mi-tiempo-1812-1831-las-divisas-y-un-bigote%2F&amp;title=PARA%20SANTO%20Y%20SE%C3%91A%2C%20LOS%20DE%20MI%20%20TIEMPO%20%281812-1831%29%20%28las%20divisas%20y%20un%20bigote%29" id="wpa2a_2"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/para-santo-y-sena-los-de-mi-tiempo-1812-1831-las-divisas-y-un-bigote/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Invasiones inglesas. Crónicas anónimas de dos ingleses sobre Monte Video y Buenos Ayres.</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/invasiones-inglesas-cronicas-anonimas-de-dos-ingleses-sobre-monte-video-y-buenos-ayres/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/invasiones-inglesas-cronicas-anonimas-de-dos-ingleses-sobre-monte-video-y-buenos-ayres/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 02:36:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Banda Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Invasiones Inglesas]]></category>
		<category><![CDATA[Montevideo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=436</guid>
		<description><![CDATA[(…) Arribamos al Río de la Plata en octubre de 1806, cuando nos informaron que los españoles habían retomado Buenos Aires y que nuestras tropas se encontraban solamente en posesión de Maldonado, un lugar pequeño junto al río, a unas &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/invasiones-inglesas-cronicas-anonimas-de-dos-ingleses-sobre-monte-video-y-buenos-ayres/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(…)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/04/IMG-20120418-006301.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-438" title="IMG-20120418-00630" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/04/IMG-20120418-006301-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" /></a>Arribamos al Río de la Plata en octubre de 1806, cuando nos informaron que los españoles habían retomado Buenos Aires y que nuestras tropas se encontraban solamente en posesión de Maldonado, un lugar pequeño junto al río, a unas cinco o seis millas más arriba de Montevideo. Al desembarcar, encontramos que lo que quedaba del ejército carecía de todo lo necesario para el mismo y que todos estaban bastante descorazonados. Por tierra, se veían rodeados de unos 400 hombres a caballo, que obstruían todas sus expediciones en busca de víveres e interceptaban cualquier provisión. Estos jinetes no eran soldados regulares, sino los habitantes del país, que habían acudido a defender sus hogares del enemigo.</p>
<p><span id="more-436"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Pronto después de nuestro arribo a Maldonado, los españoles avanzaron fuera de Montevideo con el fin de atacarnos. Eran alrededor de 600 y, además tenían con ellos una gran cantidad de armas de fuego. Se lanzaron sobre nosotros en dos columnas, la derecha era la de caballería, y la izquierda de infantería, y cargaron con tanta fuerza sobre nuestra avanzada de 400 hombres que el Coronel Brown, quien comandaba nuestra ala izquierda, ordenó al Mayor Campbell venir a apoyarlo con tres compañías del Regimiento 40°. Éstas cargaron contra la cabeza de la columna: los españoles se mantuvieron firmes y pelearon valientemente; hubo numerosas víctimas de ambos lados; pero el gallardo 40° los obligó a emprender la retirada a punta de bayoneta. Sir Samuel Auchmuty ordenó al cuerpo de fusileros y al batallón ligero que atacaran la retaguardia de su columna, lo que fue llevado a cabo con el mayor de los bríos. Tres hurras fueron la señal que precedió nuestra ofensiva. Los españoles huyeron y la columna derecha, viendo la suerte de la izquierda, espoleó sus caballos y huyó sin haber intervenido en la acción. Quedaron en nuestro poder un general y un gran número de prisioneros, además de una de sus grandes piezas de artillería.</p>
<p style="text-align: justify;">Dejaron unos 300 muertos en el campo. Nosotros tuvimos muy pocos prisioneros heridos, que fueron tomados durante la persecución. Lo vi cargando a su gente de regreso a la ciudad tan pronto como eran heridos. Nuestras bajas fueron mucho menores a las de ellos.Después de esta acción, no supimos más de nuestros revoltosos huéspedes, los jinetes, que solían desafiarnos en nuestras líneas y aún herir a nuestra gente dentro del campamento.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta era la primera vez que veía sangre derramada en la batalla; la primera vez que mis oídos sentían el estruendo del cañón, cargado de muerte. Aún no tenía diecisiete años de edad y no había estado ni seis meses fuera de mi hogar. Con mis miembros doblándose de fatiga, en un clima caluroso y húmedo, la opresión del mosquete y el equipo que estaba obligado a acarrear era intolerable. Aun así, la portada con paciencia imbatible. Durante la acción, la idea de la muerte ni una sola vez cruzó mi cabeza. Después de que comenzó el fuego, una sensación de calma, un torpor firme y resuelto, lindando en la insensibilidad, invadió toda mi estructura. Escuché a un viejo soldad contestar a un joven como yo, que preguntaba qué hacer durante la batalla. “cumple con tu deber”.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras el batallón al que pertenecía volvía de la persecución, en nuestro camino hacia el campamento, atravesamos el campo en el que estaban los muertos. Fue demasiado para mi sensibilidad: me vi obligado a mirar hacia otro lado para evitar esa horrible visión. Los pájaros de presa parecían contender con quienes enterraban a los muertos por la posesión de los cuerpos. ¡Horrible visión! Hombres que esa mañana marchaban con ánimo, exultantes, cuyas mentes sólo parecían sentirse constreñidas por los grilletes de sus cuerpos, ahora yacían destrozados en una forma repugnante y eran la presa de animales y ¡yo había sido asistente en esta labor de muerte! Casi deseé haberme encontrado entre las victimas.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">No participé del asalto a Montevideo: nos quedamos en el campamento para proteger la retaguardia. Mientras estábamos apostados ante la ciudad, los proyectiles de la artillería enemiga a menudo caían cerca de donde yo me encontraba; uno, en particular, pareció como si fuera a caer a nuestros pies. Un joven oficial corría hacia atrás y hacia adelante, como si quisiera esconderse; un viejo soldado le dijo, con la gravedad de un turco: “no necesita esconderse, señor; si hay algo allí para usted, pronto habrá de encontrarlo.” El joven hombre pareció confundido, se puso en guardia, y nunca volvía a verlo parecer agitado, tan rápido lo habían convertido a la doctrina del guerrero.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Finvasiones-inglesas-cronicas-anonimas-de-dos-ingleses-sobre-monte-video-y-buenos-ayres%2F&amp;title=Invasiones%20inglesas.%20Cr%C3%B3nicas%20an%C3%B3nimas%20de%20dos%20ingleses%20sobre%20Monte%20Video%20y%20Buenos%20Ayres." id="wpa2a_4"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/invasiones-inglesas-cronicas-anonimas-de-dos-ingleses-sobre-monte-video-y-buenos-ayres/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>SERAFIN J GARCIA – POETAS GAUCHESCOS DEL URUGUAY. Parte I. El Gaucho.</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/serafin-j-garcia-poetas-gauchescos-del-uruguay-parte-i-el-gaucho/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/serafin-j-garcia-poetas-gauchescos-del-uruguay-parte-i-el-gaucho/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 19:36:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Gaucho]]></category>
		<category><![CDATA[Serafín J. García]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=430</guid>
		<description><![CDATA[(…) Mucho se ha hablado y escrito sobre la épica figura del gaucho, gallardo poblador de las llanuras nativas y héroe principalísimo en las rudas jornadas de la gesta nacional; mucho se ha encomiado su temple sin parangón, su coraje &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/serafin-j-garcia-poetas-gauchescos-del-uruguay-parte-i-el-gaucho/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-431" title="IMG-20120312-00550" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/IMG-20120312-00550-e1331580877349-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Mucho se ha hablado y escrito sobre la épica figura del gaucho, gallardo poblador de las llanuras nativas y héroe principalísimo en las rudas jornadas de la gesta nacional; mucho se ha encomiado su temple sin parangón, su coraje espartano, su altivez irreductible, que nunca pudieron doblegar las vicisitudes ni los peligros de la guerra,</p>
<p><span id="more-430"></span></p>
<p style="text-align: justify;">como tampoco los rigores de una existencia incierta y azarosa, sobrellevada con viril dignidad, sobre los campos que él ayudó a liberar de todo yugo extraño a costa de su sangre. Pero jamás se insistirá bastante en lo que atañe a su nobleza innata, a su admirable generosidad y, sobre todo, a ese profundo sentido de la libertad que constituía la esencia misma de su ser.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Ya al finalizar el siglo XVIII, según surge de los documentos coloniales de la época, empezó a conocerse con el nombre de guacho este tipo radical de características precisas y bien determinadas, que hasta entonces los conquistadores españoles habían denominado changador, guaderio, guazo o camilucho, utilizando para su descripción un tono acentuadamente peyorativo.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Nómada contumaz en sus primeros tiempos, al igual que el antecesor aborigen, fue esa forma de vida la que hizo germinar en su alma el ardiente amor a la libertad que habría de constituir su principal virtud, y que lo llevaría más tarde a integrar aquellas incontenibles montoneras de las que nació la patria.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Llegaba siempre de paso a las estancias, para ayudar en las riesgosas faenas ganaderiles de la época, y luego volvía a perderse en la callada soledad del campo, como si la inalcanzable línea del horizonte fuera su única meta. Pero no trabajaba jamás por mero afán de paga, pues no cabían en él propósitos mercenarios y sus necesidades materiales eran, por lo demás, sumarias en extremo, como las de todos los hombres primitivos. Antes bien, llevábale a participar de aquellas recias tareas su inclinación congénita hacia todo lo que entrañara peligros y dificultades. Su fuerte naturaleza requería el ejercicio violento, la emoción de la carrera a campo abierto. Y también el ansia de lucimiento personal a que lo empujaba permanentemente su viril orgullo. Un buen tiro de lazo, un pial certero, la precisión matemática en el lanzamiento de las boleadoras, los prodigios de audacia y de equilibrio ecuestre en los rodeos y en la doma: he ahí las mayores satisfacciones y las únicas ganancias que solía depararle su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Fuera de eso prefería la inercia. Dormir sendas siestas a la sombra acogedora de los ombúes nativos, arrullado por la garrulería musical de los pájaros; matar el tiempo apostando sus siempre escasos patacones a la taba o al monte, en las reuniones domingueras de las pulperías; cabalgar sin rumbo fijo ni prisa, fantaseando a sus anchas; no echar raíces en ninguna parte; dejarse ir sin trabas por la vida, libre como los vientos llaneros, franco como las aguas cantoras de los arroyos, tozudamente fiel a los impulsos de su naturaleza vagabunda, indómita bravía. ¿El dinero? ¿Para que? Con tener un buen caballo, tabaco, yerba y salud, había de sobra. Por lo demás, el sustento no exigía entonces sujeción a ningún yugo. La haciendo cimarrona que poblaba los campos era de todos, y quien llevaba un lazo a los tientos y un facón a la cintura no estaba expuesto al hambre, ciertamente.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Así, de pago en pago, cambiando sin cesar de horizontes, el gaucho se sentía plenamente feliz. Bastábale para ello el disfrute de los goces simples y puros que le ofrecía la naturaleza. Era panteísta sin saberlo. Amaba el sol que le bronceaba el rosto, el viento cantor y arisco, la alegre música de los manantiales, el libre vagabundear y gustábale ir a su encuentro cuando ella salía a encender el rocío de los campos. El frío, las heladas, las lluvias, el bochorno canicular, le causaban pocas molestias. Un buen poncho y un buen sombrero alón lo remediaban todo.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fserafin-j-garcia-poetas-gauchescos-del-uruguay-parte-i-el-gaucho%2F&amp;title=SERAFIN%20J%20GARCIA%20%E2%80%93%20POETAS%20GAUCHESCOS%20DEL%20URUGUAY.%20Parte%20I.%20El%20Gaucho." id="wpa2a_6"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/serafin-j-garcia-poetas-gauchescos-del-uruguay-parte-i-el-gaucho/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Discursos fulminantes</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/discursos-fulminantes/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/discursos-fulminantes/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Mar 2012 19:56:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Colorado]]></category>
		<category><![CDATA[vamos uruguay]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=426</guid>
		<description><![CDATA[Se podría decir que no existe político sin discurso pero sí discurso sin político. Esta herramienta de persuasión existe desde que la gente quiere argumentar sus puntos de vista, así que, discurso y político, seguramente hayan surgido al mismo tiempo. &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/discursos-fulminantes/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/discurso-politico.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-427" title="discurso-politico" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/discurso-politico-298x300.jpg" alt="" width="298" height="300" /></a>Se podría decir que no existe político sin discurso pero sí discurso sin político. Esta herramienta de persuasión existe desde que la gente quiere argumentar sus puntos de vista, así que, discurso y político, seguramente hayan surgido al mismo tiempo.</p>
<p><span id="more-426"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿cómo podemos diferenciar los discursos? Seguramente cada uno tenga su respuesta, sin embargo, mi manera de diferenciar un buen discurso y principalmente, un discurso político, es su credibilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué es la credibilidad?  O mejor dicho qué es la credibilidad política. Todos sabemos que hoy en día estos términos parecen ser opuestos, político por lo general no suele ser sinónimo de credibilidad. Y no es casualidad que el significado de la palabra credibilidad refiera al término credo. El credo es un distintivo de fe, por tanto a un discurso que vemos como creíble, podríamos sostener que es  un discurso al que le tenemos fe y si le damos una mirada positiva al término fe,  podemos concluir que le depositamos nuestra confianza a que este se realice o exista.</p>
<p style="text-align: justify;">El tema es que lamentablemente hablar es mucho más fácil que hacer, o mejor dicho, si todos los discursos, por el mero hecho de ser contados, se transformaran en la realidad, quizás el Uruguay en el que vivimos sería muy diferente y esto lo digo, tanto como para bien , como sobretodo para mal.</p>
<p style="text-align: justify;">En los últimos meses, hay ciertos discursos que me llamaron mucho la atención, en especial de parte del gobierno quien es el que tiene la potestad dada por la mayoría de nosotros de hacer las cosas. Esos discursos, me dispararon las ganas de escribir este artículo y sobre todo de ponerle ese título. Lo que se dijo estos meses me dejo medio fulminado.</p>
<p style="text-align: justify;">La palabra fulminado la elegí porque realmente me sentí desanimado, o mejor dicho perdí la fe en lo que estaba escuchando, de manera abrupta, me dejaron sin ganas de intentar pensar alguna respuesta a lo que me iba llegando, como si sintiera que era imposible lograr un dialogo coherente de ida y vuelta.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo fulminante es la imposibilidad de construir un diálogo con los distintos puntos de vista e invito a todos aquellos que puedan, a probar sentir la misma sensación que yo, yendo a un debate en el Palacio Legislativo,  y si aun mejor, escuchen a una interpelación,  en donde el Gobierno -que es muy distinto a un legislador- responde de manera tal,  que prácticamente es imposible lograr un intercambio de algo más que discusiones politiqueras.</p>
<p style="text-align: justify;">Un buen discurso es la justificación de ideas plasmadas o intentadas llevar a cabo a la realidad. Pero actualmente asistimos a los discursos fulminantes que son indiferentes a las críticas positivas o negativas de esas ideas y en definitiva, matan la discusión, terminan la gimnasia del diálogo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y sin dialogo lo que se perjudica es la calidad de todos, ya que nadie es dueño de la verdad y vamos  enseñando que la mejor manera de gobernar es siendo fulminante con el resto: enseñamos que la voz del otro no vale la pena oír porque no es necesaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Y eso me parece que no esta bueno, ya que mientras menos diálogos haya más seguros nos creeremos dueños de la verdad y perderemos la principal habilidad humana: pensar con otro.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fdiscursos-fulminantes%2F&amp;title=Discursos%20fulminantes" id="wpa2a_8"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/discursos-fulminantes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Carlos Vaz Ferreira – Pedagogía Uruguaya.</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/carlos-vaz-ferreira-pedagogia-uruguaya/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/carlos-vaz-ferreira-pedagogia-uruguaya/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Mar 2012 19:26:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[Vaz Ferreira]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=423</guid>
		<description><![CDATA[(…) También se le ocurrió a Rousseau que hay en el niño edades absolutamente separadas, en cada una de las cuales han de cultivarse facultades diferentes: Así, hasta los doce años, sólo han de educarse en el niño los sentidos &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/carlos-vaz-ferreira-pedagogia-uruguaya/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/niños.gif"><img class="alignleft size-medium wp-image-424" title="niños - diario la república Uruguay" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/niños-300x193.gif" alt="" width="300" height="193" /></a>(…)</p>
<p style="text-align: justify;">También se le ocurrió a Rousseau que hay en el niño edades absolutamente separadas, en cada una de las cuales han de cultivarse facultades diferentes: Así, hasta los doce años, sólo han de educarse en el niño los sentidos (además del ejercicio físico). De los doce a los quince años, se educará la inteligencia; y de los quince a los veinte el sentimiento.<span id="more-423"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Agreguemos que también Rousseau permitía a los niños un solo libro; aunque no sea el Código Penal, sino <em>Robinson Cruzoe</em> (no sé por qué).</p>
<p style="text-align: justify;">En la conferencia anterior recordé, entre varios absurdos de la pedagogía de Rousseau, el que consistía en dividir las edades del niño en períodos durante los cuales la educación sólo debía dirigirse a una sola de las llamadas facultades del espíritu: en determinados años, a los sentidos; en otros, también determinados, a la inteligencia; en otros, al sentimiento. Quiero hacer notar que autores mucho más modernos incidieron en absurdos del mismo orden. (…) Y nos preguntamos si quienes escriben semejantes cosas en sus libros han tenido hijos o han conversado media hora con un niño…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero la pedagogía – la mala – ha hecho algo más que reditar los errores antiguos. Entre los que agregaron otros – u otras exageraciones – nos vamos a encontrar p. ej., H. Spencer, escritor, entre paréntesis, bajo cuyo papado filosófico se formó mi generación: y qué trabajo nos costó después salir de aquel estado de espíritu en los casos en que nos había hecho incurrir en error; cundo nos convencimos de que no era infalible. (…) No tiene, el recuerdo de estos errores, y de otros que  omito, la intención de negar lo mucho de bueno y exacto que nos dejó aquel autor; pero entre sus aciertos no figura – y vuelvo al tema – su pedagogía, basada fundamentalmente en “la disciplina de las consecuencias”.</p>
<p style="text-align: justify;">Pocas doctrinas pedagógicas han sido tan exageradas como esa. Exageradas a tal punto que, en verdad, los casos en que ella puede tener sensatamente aplicación son bastante excepcionales, y no pueden ser regla sin que se caiga en absurdo, y en absurdo extremo:</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia natural de que un niño estudie poco, o nada, será que quedará ignorante. La de que coma sustancias indigestas, podrá ser alguna enfermedad; y, si esas sustancias fueran tóxicas, algo más grave. Si se inclina demasiado en algún balcón… No hay necesidad de forzar ejemplos para encontrar consecuencias exageradas o absurdas.</p>
<p style="text-align: justify;">También se relaciona algo con la pedagogía la comparación (falsa oposición, siempre) entre la ciencia y las artes o humanidades: ¿Cuál es el saber más útil?, preguntaba aquel autor, con un concepto que llegaba a ser despectivo en cuanto al valor de lo literario o humanista, presentaba el caso de una madre que, exponiendo la salud de un hijo por ignorancia científica, no encontraría consuelo en su conocimiento de idiomas clásicos… (…)</p>
<p style="text-align: justify;">Voy a hablar algo ahora de cosas que ocurrieron en nuestro país…</p>
<p style="text-align: justify;">En otros tiempos tuvo gran influencia en nuestra enseñanza primaria – en realidad, en cierta época, impuso completamente en ella sus ideas y métodos – un hombre de gran valor intelectual y moral, cuya dedicación a las cuestiones de enseñanza fue continua y ejemplar, pero que… se equivocó. Me refiero al Dr. Berra, a cuya autoridad yo rendí el más sincero y amplio homenaje, pero cuyos errores, sin embargo, tuve que corregir.</p>
<p style="text-align: justify;">En sus obras pedagógicas, empezaba ya por hacer una división demasiado esquemática, y algo artificial, de las actividades del espíritu. Pero, sobre todo, cayó en errores graves en cuanto a la práctica de la enseñanza, que dominaron completamente, en cierto período, nuestra enseñanza escolar.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue, ya, origen psicológico de la mayoría de sus errores, el establecer una pedagogía deductiva, sin experimentación, en la cual derivaba de sus concepciones teóricas sobre el espíritu humano, en general, y sobre el de los niños en particular, una serie de pretendidas “leyes”, que en nuestro medio y en aquel tiempo se enseñaron dogmáticamente, y que vienen bien para el tema de estas conferencias, destinadas a mostrar errores o exageraciones pedagógicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Analicé y critiqué muchas de esas pretendidas leyes en conferencias que di para los maestros primarios (en el año 1907), y que han quedado impresas en un folleto (la exageración y el simplismo en pedagogía). Allí se encontrarán muchos ejemplos de errores y exageraciones. Pero no voy a repetir aquí todos esos ejemplos, sino solo a hacer referencia a algunos, abreviando todo lo posible.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo: una de aquellas “leyes” era la llamada “ley de motivación”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para cumplirla, los maestros, en aquella época, empezaban sus lecciones por una introducción en la cual procuraban que los alumnos encontraran algún motivo para que la lección versara sobre el tema, para lo cual procuraban atraer la atención de los alumnos hacia el tema de la lección, por medio de preguntas preliminares, historietas u otros procedimientos análogos.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas veces se empleaba en esto una parte considerable del tiempo destinado a la lección misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Es fácil mostrar que esta pretendida ley, tomada en su absolutismo, era tan exagerada, que se podría fundar una ley contraria: una “ley de no motivación”.</p>
<p style="text-align: justify;">El razonamiento sería fácil: hay dos clases de atención: la espontánea, o sin esfuerzo, y la atención con esfuerzo, llamada en psicología atención voluntaria. La que realmente caracteriza al hombre es la atención voluntaria, o sea la atención con esfuerzo. Esta es la facultad realmente humana; y mientras mayor sea nuestra capacidad de atención voluntaria, mayor podrá ser nuestra capacidad intelectual. Siendo así (continuaría nuestro razonamiento)  no conviene acostumbrar a los niños a que su atención sea conducida pasivamente o por procedimientos artificiales, sino que debemos acostumbrarlos a atender voluntariamente, sin artificios que exciten artificialmente su atención… de acuerdo con esta ley opuesta, el maestro se limitaría a decir a los alumnos: voy a enseñarles tal cosa (p. ej.: a dividir decimales) y en seguida entra en materia, para acostumbrarlos o ejercitarlos en atender con esfuerzo.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Otro ejemplo de exageración y absolutismo similares: la llamada “ley de objetivación”. Fórmula: la enseñanza de las cosas y de los hechos deben verificarse presentando a los alumnos esas cosas y esos hechos en sí mismos; si esto es imposible, presentándoles imitaciones; si también esto es imposible, presentándoles imágenes, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una buena dirección; pero exagerada, hasta el punto de que, si se formula una ley contraria, ésta podría fundarse con algo de razón; p. ej. Así: si comparamos la mortalidad de los animales con la de los hombres, o, dentro de la razón humana, la mentalidad del niño con la del hombre adulto, o la del hombre ignorante con la del ilustrado, notaremos que lo que caracteriza la mentalidad superior es el uso, cada vez más amplio y rico, de la abstracción y de la imaginación. En tanto que la mentalidad del animal o del niño pequeño está toda en el mundo de los sentidos, la del hombre se va independizando más, a medida que es más ilustrado, del mundo sensible; y nuestra superioridad mental podría medirse por nuestra potencia de abstracción y por la riqueza de nuestra imaginación. Entonces, la educación debe tender a desarrollar en el mayor grado posible esta tendencia, y a independizar la mente de las sensaciones… etc. De aquí saldría una “ley de no objetivación”.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces: ¿Cómo debemos razonar sobre este punto? Más o menos así: por una parte, diríamos, la realidad es mucho mejor conocida si la presentamos en sí misma; y aquí los razonamientos del primer grupo, esto es: los que muestran las ventajas de la objetivación. Pero, por otra parte (y aquí vienen los razonamientos de tendencia opuesta), una vez que la superioridad mental consiste realmente en la potencia de abstracción, de ideación, de imaginación, esto es: de los procesos que no son sensoriales, no debemos mantener continuamente la mentalidad del niño fijada en la realidad sensible.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego, pues, para resolver en la práctica las cuestiones concernientes a la objetivación, debemos tener en cuenta, por una parte, el primer grupo de razonamientos, esto es: las ventajas de la objetivación; por otra, los inconvenientes que ella puede tener; y, en ese estado de espíritu, resolver las cuestiones cada autor.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos hemos quedado sin ley general; pero seremos más capaces de resolver las cuestiones que se ofrezcan sin que nos domine ninguna exageración dogmática. Al liberarnos de estas exageraciones, no hemos perdido: hemos ganado.</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fcarlos-vaz-ferreira-pedagogia-uruguaya%2F&amp;title=Carlos%20Vaz%20Ferreira%20%E2%80%93%20Pedagog%C3%ADa%20Uruguaya." id="wpa2a_10"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/carlos-vaz-ferreira-pedagogia-uruguaya/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Continuidades y quiebres en relación al Consenso de Washington durante el viraje hacia la izquierda procesado en A. Latina y Uruguay.</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/continuidades-y-quiebres-en-relacion-al-consenso-de-washington-durante-el-viraje-hacia-la-izquierda-procesado-en-a-latina-y-uruguay/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/continuidades-y-quiebres-en-relacion-al-consenso-de-washington-durante-el-viraje-hacia-la-izquierda-procesado-en-a-latina-y-uruguay/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 24 Feb 2012 15:41:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Consenso de Washington]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[facultad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=420</guid>
		<description><![CDATA[Comencemos por contextualizar el pensamiento económico y el rol del Estado en las décadas previas al período de cambio en la orientación política y económica en la Región y en particular, en Uruguay. El modelo de sustitución de exportaciones En &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/continuidades-y-quiebres-en-relacion-al-consenso-de-washington-durante-el-viraje-hacia-la-izquierda-procesado-en-a-latina-y-uruguay/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/02/fmi1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-421" title="fmi" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/02/fmi1-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Comencemos por contextualizar el pensamiento económico y el rol del Estado en las décadas previas al período de cambio en la orientación política y económica en la Región y en particular, en Uruguay.<span id="more-420"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">El modelo de sustitución de exportaciones</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">En la década de los cincuenta, América Latina vivió una época favorable en cuanto a su situación económica. Los cambios económicos iniciados a partir de los años treinta se continuaron y consolidaron en esta década. En particular, cabe destacar el rol del Estado como factor económico decisivo en el control de la economía, no solo en la formulación de las políticas sino en su ejecución en áreas que, hasta entonces, estaban reservadas al ámbito privado, asumiendo el Estado un rol de empresario. El contexto internacional, caracterizado por una fuerte expansión de las exportaciones primarias debido a las dos guerras mundiales, la guerra de Corea y la crisis económica del treinta, facilitó este proceso de fortalecimiento de la política pública centrada en el poder del Estado, siguiendo un modelo de sustitución de importaciones, mediante el impulso de la industria nacional, y un fuerte proteccionismo económico a las importaciones. Este modelo se basó fuertemente en las orientaciones de la CEPAL, a través del liderazgo del Ec. Raúl Prebisch. Junto con Hans Singer, es el creador de la Tesis Prebisch-Singer que postula un deterioro continuo de la relación real de intercambio de las economías primarias, normalmente periféricas, basado en que la demanda de productos manufacturados crece mucho más deprisa que la de las materias primas. Para revertir esta tendencia, se ideó la industrialización por sustitución de importaciones, conocida como ISI.</p>
<p style="text-align: justify;">La evolución del modelo ISI tuvo un desarrollo exitoso y llevó a un crecimiento económico hasta la década de los sesenta. El sistema se basó en el fomento de una industria privada “protegida”, el ejercicio del “Estado empresario” en ciertos sectores donde se requerían fuertes inversiones (infraestructura) o, que eran rentables como resultado del proteccionismo instaurado y las exportaciones tradicionales del sector primario que encontraban mercados y precios adecuados por los motivos señalados. A partir de los sesenta, el panorama internacional comienza a cambiar, estalla la guerra fría, en su máxima expresión; triunfa la revolución cubana y el mundo entra en un sistema bipolar. Esto afecta directamente al comercio, ya que los países centrales fomentaron el proteccionismo de sus economías  con el consiguiente efecto de reducir la colocación de los productos que exportaba América Latina los cuales eran los elementos que financiaban el desarrollo industrial.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo se volvió inviable en su ecuación económica de estado paternalista-empresarial, ya que los estados fueron víctimas de una pronunciada reducción de sus ingresos de exportación y por tanto, de la recaudación fiscal.  A ello se sumó el efecto negativo del aumento sin control del gasto público, durante la época de bonanza, asociado al ingreso indiscriminado de funcionarios públicos, jubilaciones y gasto superfluo, evidenciándose que el modelo de desarrollo industrial basado en la sustitución de importaciones nunca logró independizarse de la protección del Estado. Este Estado empresario sustituyó artículos o productos  que los países nunca llegaron a producir eficientemente, con bienes y servicios no competitivos en cuanto a calidad y coste. Asimismo, otra consecuencia relevante de este sistema fue el total descuido del sector exportador que era su principal fuente de ingresos, vía detracciones a las exportaciones que financiaban el desarrollo de los planes de sustitución de importaciones. Como resultado, el sector exportador no se vio incentivado a tecnificar su producción, a diversificarse y a exportar con mayor valor agregado. Este sistema en América Latina solo se explica por un elevado precio de las exportaciones agrícolas-ganaderas y una apertura de los mercados internacionales. Esta bonanza llegó a su fin al término de los sesenta, provocando la caída del modelo y generando una gran convulsión social que se tradujo, en lo político-institucional, en gobiernos dictatoriales en el continente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">De los “setenta” a fines del siglo XX</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estos desequilibrios crearon grandes problemas económicos. Se necesitó rápidamente la generación de un nuevo modelo que lograra volver a poner en las sendas del desarrollo a América Latina. El principal problema  era el déficit en las balanzas de pago, lo cual obligó a los países a solicitar créditos y uno de los principales prestamistas fue el Fondo Monetario Internacional. Obviamente que este acceso a la financiación fue en contrapartida a ciertos compromisos de políticas por parte del Estado, que más adelante se analizarán.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de los años setenta se produce una revolución tecnológica en comunicaciones y expansión del comercio mundial y por ende, la transformación de los mercados. La nueva ideología se focalizaba a favor del libre intercambio, que cobró ímpetu con el gobierno de Ronald Reagan y Margaret Tatcher, y luego reforzada con la caída del muro de Berlín y el fin del comunismo y la guerra fría.</p>
<p style="text-align: justify;">Los estados latinoamericanos no lograron elaborar por sí solos un nuevo modelo de desarrollo. El proceso de liberalización de las economías, con la apertura al comercio exterior, se basó en fundamentos teóricos pero no siguió un proceso progresivo que permitiera identificar y resolver costos asociados. La consecuencia fue un rápido crecimiento con desigualdad. A diferencia del período anterior, en esta fase se cuestiona claramente el rol del Estado, al cual se lo visualiza como “ineficiente”, en particular en su rol de “empresario”. La solución pasaba por el funcionamiento del libre mercado que conducía al equilibrio de la oferta y la demanda (“la mano invisible de Adam Smith”) y a una situación óptima (“optimo de Pareto”). Surgen propuestas reformistas orientadas a la reducción del tamaño del Estado y a la privatización de servicios públicos.  En Uruguay las condiciones políticas no permitieron la aplicación del nuevo modelo en su forma más extrema y ello redujo el impacto negativo posterior. Otro aspecto fue que Uruguay sufrió un adelantamiento en el agotamiento del modelo debido a su alta industrialización desde principios del siglo, a causa de las políticas batllistas, lo cual es importante resaltar al analizar esta etapa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">El Consenso de Washington</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">América Latina vivió, como producto de la influencia del Consenso de Washington y las recetas del FMI, una época que fue llamada una época neoliberal. El Consenso de Washington refiere a un conjunto de políticas que se transformaron en la “biblia” para el mundo desarrollado y las agencias internacionales de financiamiento, en especial el FMI en los noventa. Representa la esencia conceptual de una época de liberalismo o neoliberalismo económico, en su más pura expresión.</p>
<p style="text-align: justify;">Es el período de los “Chicago Boys”, egresados de la Universidad de Chicago, donde dictaba clases un los representantes más fieles de esta línea de pensamiento: Milton Friedmann. La concepción neoliberal fue determinante en las políticas “derechistas” en los noventa en América Latina y en los procesos de reforma y reducción del Estado y de privatización de servicios públicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien el fundamento teórico fue el mismo, las modalidades para llevarlo a la práctica fueron muy diversas tal como lo muestra el caso chileno sustentado en la política de Pinochet, las privatizaciones de Menen en Argentina o las reformas intentadas en el Uruguay principalmente en el gobierno de Lacalle, de corte muy moderado en comparación con los ejemplos anteriores.</p>
<p style="text-align: justify;">La política de los noventa se sustentaba en el principio de que los beneficios “permean” al resto de la sociedad, por lo cual no era necesario poner un fuerte énfasis en intervenciones por parte del Estado dirigidas a los más pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">El concepto se basa en un crecimiento global del país, del cual todos, supuestamente, se beneficiaban.</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos comparar estos dos sistemas económicos extremos (ISI vs neoliberal) entre los cuales la economía se comportó con un movimiento pendular, dándose el apogeo de la política neoliberal en la época de los noventa. El principal referente de esta época de gobiernos democrático pos dictadura va a  ser el presidente argentino, Carlos Menem.</p>
<p style="text-align: justify;">Un factor importante a destacar es que el inicio de estas políticas neoliberales se dio en los gobiernos dictatoriales que afectaron la región en los setenta y ochenta. Estos fueron los primeros que implementaron un nuevo sistema económico que buscó la reinserción internacional, mediante la jerarquización de las actividades financieras especulativas, optándose por la dolarización de la economía.</p>
<p style="text-align: justify;">Constanza Moreira resume estas ideas, argumentando que “<em>El Índice de Reformas Estructurales (Morley et alii: 1999) muestra que la reforma comercial comenzó en los 70s en los países del cono Sur: la reducción de tarifas arancelarias fue la más alta y temprana en Uruguay, Chile y Argentina entre 1970 y 1982. También el Uruguay fue pionero, junto con Colombia, Chile y Uruguay en comenzar la reforma financiera en los 70s, en materia de liberalización financiera doméstica. En cuanto a la liberalización financiera internacional (una reforma más controversial y menos extendida que las dos primeras), el Uruguay se cuenta también entre los primeros reformadores, antes de la crisis del 82. El trabajo señala, para el período 1970’1995 que “in particular, Uruguay appears as the most reformed conuntry in the region, followed  by Argentina and El Salvador. </em><em>Chile, the quintessential early reformer, is only seventh by 1995</em>” (Morley, 1998:18).<a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftn1">[1]</a></p>
<p style="text-align: justify;">Desde el punto de vista de la concepción de “lo público” y “lo privado”, Uruguay fue un caso excepcional en la región, ya que los impulsos reformistas fueron detenidos o en algunos casos suavizados por un activo movimiento social sindical y partidario en contra.</p>
<p style="text-align: justify;">La gran concepción de este período es que el Estado debía limitarse a sus funciones esenciales, según la noción clásica. Por lo tanto, como se mencionó, se comenzó con el desmantelamiento de todas las empresas públicas y servicios no fundamentales que prestara el Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Las reformas en los recursos humanos se orientaron a  reducir el costo del Estado, principalmente en cuanto al funcionariado público, cargas previsionales y asistencia social. Todo esto fue justificado en un supuesto Estado más fuerte y por ende más efectivo en los rubros a los que se tenía que dedicar. Sin embargo, estás áreas no surgían de un diagnóstico y plan debidamente elaborado, por eso, a partir de 1985 en el caso de Uruguay, se comienza a hablar de la Reforma del Estado, teniendo cada administración hasta el día de hoy una oficina dedicada al tema.</p>
<p style="text-align: justify;">El intento más claro de reformas privatizadoras en el Uruguay se vio en el gobierno de Lacalle (1990-1995). Este gobierno funcionó con una clara visión del rol que el Estado debía tener. En él se elaboró la llamada Ley de Empresas Públicas orientada a reducir el rol del Estado y a incorporar al sector privado, en la prestación de servicios públicos. Esta Ley fue sometida a referéndum, sufriendo una derrota por amplia mayoría. Al verse truncada esta área de reformas por la fuerte negativa popular, el gobierno de Lacalle pasó a realizar otras formas de privatización indirectas, como la apertura de mercados en las telecomunicaciones y comenzó a utilizar la forma de concesión a empresas privadas. Así como en algunas áreas no se logro avanzar, en otras se lograron cambios positivos, como fue el caso de la reforma portuaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Como resultado de la negativa de la privatización de las empresas estatales uruguayas, se procedió a hacer énfasis en una mejor administración de las mismas, es decir, en una reducción de los gastos mediante un mejor funcionamiento. Esto incluyó reasignar funcionarios y capacitarlos para lograr un mayor desempeño.</p>
<p style="text-align: justify;">En la segunda presidencia de Sanguinetti (1995-2000) se continuaron con estas políticas y se introdujo la reforma de la seguridad social, que incluyó un sistema mixto público-privado que mantenía en parte el sistema de solidaridad, y por otra parte, un sistema privado en el cual cada individuo generaba aportes a una cuenta personal, que son las administradas por las AFAP (tres de ellas privadas y una pública).</p>
<p style="text-align: justify;">También se efectuó una reforma educativa que buscó mejorar el acceso de los sectores más vulnerables en el nivel preescolar, la mejora en la retención y promoción entre niños de sectores más pobres con escuelas de tiempo completo y una mejor transición del sistema educativo al laboral, con la mejora de la Educación Técnica (creación de los Bachilleratos Tecnológicos, entre otros). El concepto negativo que la teoría expresaba respecto de los “monopolios” para la economía continuaba presente y se manifestó en la creación de los Centros Regionales de Profesores, rompiendo así el monopolio de la formación docente a través del IPA.  En suma, en este período se efectuó una sustantiva baja de funcionarios públicos en el Estado, por la vía del retiro incentivado y la posterior prohibición del ingreso a fin de lograr disminuir el peso estatal</p>
<p style="text-align: justify;">Este nuevo sistema de organización que se dio en los países latinoamericanos, fue exitoso en la época de los noventa pero comenzó a mostrar signos de agotamiento en la medida que no estuvo acompañado por una mejora paralela suficiente en la competitividad, permitiendo así una inserción en los mercados internacionales. No obstante, se lograron avances como el nacimiento y puesta en marcha de los modelos de bloques, con la creación del MERCOSUR.</p>
<p style="text-align: justify;">En paralelo a estos procesos, el mundo veía el nacimiento de nuevas tecnologías asociadas a la Internet y un fuerte desarrollo de las ciencias, del pensamiento científico y su aplicación a la producción y a otras áreas, como la medicina. La mejora en la salud, por ejemplo, comienza a poner a prueba los sistemas de seguridad social dada la mayor longevidad de la población. Y, las nuevas formas de comunicación y de flujo de los recursos conduce a un nuevo modelo del cual ya no se podía quedar al margen: la globalización.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, América Latina suscribió al nuevo modelo global. Stiglitz en su libro <em>El malestar en la globalización, nos plantea que:</em> “<em>La globalización ha reducido la sensación de aislamiento experimentada en buena parte del mundo en desarrollo y ha brindado a muchas personas de esas naciones acceso a un conocimiento que hace un siglo ni siquiera estaba al alcance de los más ricos del planeta (…)”</em> más adelante el autor muestra un aspecto que se contrapone a esa fortaleza mencionada: <em>“…la globalización no ha conseguido reducir la pobreza, pero tampoco garantizar la estabilidad. Las crisis en Asia y América Latina han amenazado las economías y la estabilidad de todos los países en desarrollo”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">A partir de esta época se acelera un proceso de cambio en las sociedades que ya se venía evidenciando desde los noventa pero en forma más lenta. La crisis y la profundización de la pobreza en la Región alcanzando niveles no conocidos en los últimos tiempos, fue determinante para comenzar un “viraje hacia la izquierda”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">El “viraje hacia la izquierda”</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si bien desde mediados del Siglo XX ya se observó un progresivo cuestionamiento a las políticas liberales y en los años noventa, a las políticas llamadas neoliberales, es con los gobiernos de izquierda que este cambio de paradigma se acentúa y consolida.</p>
<p style="text-align: justify;">El Siglo XXI presenta a la Región y en particular a Uruguay, con un deterioro en la característica de homogeneidad del Uruguay Batllista, ya que empiezan a existir dos patrones opuestos dentro de la sociedad. Por un lado, se perfilan individuos con altos ingresos debido a su inserción en el mundo globalizado, los que cuentan con buen nivel educativo y por consiguiente, mejor acceso a trabajos de calidad y bien remunerados. Por otro lado, la cara  opuesta de esa realidad, se constituye por personas de bajos ingresos, que no permanecieron ni avanzaron en el sector educativo, tampoco pudieron acceder al mundo laboral calificado y por ende obtener salarios significativos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sumado a esto, la crisis económica que afectó la región a principios del Siglo XXI terminó con la influencia del pensamiento neoliberal, reflejándose, en las primeras elecciones del Siglo y en la mayoría de los países latinoamericanos, en un viraje hacia la izquierda.</p>
<p style="text-align: justify;">Existieron diversos desarrollos en estos nuevos gobiernos de izquierda en la región pero si tomamos el caso uruguayo y brasilero a modo de ejemplo, se observa una continuidad en el plano del manejo de las finanzas y en el control de la inflación, así como se mantuvo el cuidado del ingreso de funcionarios al Estado, estableciéndose acceso por concurso y por méritos, intentando desarrollar una burocracia al estilo weberiana. Si bien se redefinió el rol del Estado con una perspectiva sustantiva en las políticas sociales y se efectuaron esfuerzos para retornar al sistema imperante de los años cincuenta, se observa que la política macroeconómica continuó con las pautas establecidas por los gobiernos de los años noventa que fueron influenciados por el  Consenso de Washington y el neoliberalismo. Estas prácticas que continuaron fueron una estricta disciplina monetaria y fiscal, orientada a impedir el retorno a los procesos hiperinflacionarios del pasado; así como un especial cuidado en el déficit fiscal y en un mantenimiento coherente del nivel de reservas. Podría decirse que la región, con algunas excepciones, aprendió las lecciones derivadas de políticas de exceso del gasto público sin un correcto financiamiento que llevaron a las sucesivas crisis en América Latina.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, se mantuvo el énfasis en la captación de inversiones extranjeras, brindando garantías y confiabilidad en el sistema. En el caso uruguayo, no se efectuaron nacionalizaciones, salvo cuando se cumplió  con lo indicado por el plebiscito del agua el cual, obligaba a que la provisión de agua se haga únicamente por pare del Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">También se siguió practicando el esquema de concesión de servicios de obra e incluso, últimamente, se ha votado una ley que permite la participación conjunta de capitales públicos y privados en obras de infraestructura, la llamada ley PPP.</p>
<p style="text-align: justify;">Existió una diferencia con los anteriores gobiernos en el aumento del gasto destinado a ayuda social y una mayor legislación en la temática. Se implementaron los primeros planes de ayuda enfocados directamente a la población mas vulnerable que contaba con transferencias monetarias directas a los involucrados. Se buscó más la regionalización del comercio más por afinidad latinoamericanista que por motivos meramente comerciales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Conclusión.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">En resumen, la Región se enfrenta, a partir del nuevo Siglo, a un mundo globalizado, inestable en lo financiero, con grandes desafíos en materia de competitividad y con una elevada tecnificación de los procesos y de comunicación abierta de las ideas. Es la era del “conocimiento”. En este contexto, los nuevos gobiernos de izquierda tuvieron que redefinir muchos aspectos de sus iniciativas para hacerlas viables, sin abandonar por ello, el énfasis en la equidad, la mejora de la distribución del ingreso y reducción de la pobreza, siguiendo políticas focalizadas desde el Estado. En el aspecto macroeconómico los cambios fueron menos evidentes y se siguió una política pragmática y efectiva de equilibrio y estabilidad. El período económico favorable a la Región quizás ha postergado cambios más profundos que vienen de etapas anteriores, tales como la reforma educativa. Pero, se avanzó en otros temas como la reforma tributaria y de la salud. El desafío de los gobiernos de izquierda sigue siendo el de mantener al continente en una posición competitiva y compatible con un mundo abierto y globalizado, enfrentado continuamente a los cambios. En lo político es una etapa ambigua porque si bien se consolida la democracia, existen  casos particulares que generan algunos cuestionamientos y disconformidades con el funcionamiento del sistema.<strong> </strong></p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p style="text-align: justify;"><a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftnref1">[1]</a> Constanza Moreira, <em>La reforma de Estado en Uruguay: cuestionando el gradualismo y la heterodoxia, </em>en Calamé y Talmant, Con el Estado en el corazón. El andamiaje de la gobernancia, Trilce, Montevideo.</p>
</div>
</div>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fcontinuidades-y-quiebres-en-relacion-al-consenso-de-washington-durante-el-viraje-hacia-la-izquierda-procesado-en-a-latina-y-uruguay%2F&amp;title=Continuidades%20y%20quiebres%20en%20relaci%C3%B3n%20al%20Consenso%20de%20Washington%20durante%20el%20viraje%20hacia%20la%20izquierda%20procesado%20en%20A.%20Latina%20y%20Uruguay." id="wpa2a_12"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/continuidades-y-quiebres-en-relacion-al-consenso-de-washington-durante-el-viraje-hacia-la-izquierda-procesado-en-a-latina-y-uruguay/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Domingo Arena – Cuadros Criollos – Un baile en la frontera. Parte II &#8211; Final</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-ii-final/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-ii-final/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 19:02:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Arena]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=405</guid>
		<description><![CDATA[Me despertó una fuerte bofetada de viento que había recrudecido de repente. En seguida oí un gran ruido cerca de mí, &#8211; un ruido de trilla -, era el baile que lo había olvidado en medio del sueño. Quedarme afuera &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-ii-final/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/02/Sección-08-20120209-00372-e1328814090853.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-406" title="Sección 08-20120209-00372" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/02/Sección-08-20120209-00372-e1328814090853-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>Me despertó una fuerte bofetada de viento que había recrudecido de repente. En seguida oí un gran ruido cerca de mí, &#8211; un ruido de trilla -, era el baile que lo había olvidado en medio del sueño. Quedarme afuera se hacía insoportable, y a mi pesar tuve que entrar en la sala.<span id="more-405"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> En medio de aquel aire ya fétido y más turbio que nunca, donde hasta las dos luces bailaban amenazando apagarse con los soplidos del viento que entraba por las rendijas, la animación era mayor; rayaba en febril. La causa era, que la copa sin pie ya no corría como antes la sala, pasando de mano en mano. Ya había acabado su tarea trasladando toda la caña que había desde las botellas al cuerpo de circunstantes, y era aquel alcohol ardiente dentro de sus venas cuyas pálidas llamaradas ardían en los ojos de casi todos, el que producía aquel inusitado entusiasmo.</p>
<p style="text-align: justify;"> Los músicos – pues ya no era uno – estaban principalmente poseídos de él. El acordeonista se revolvía como un energúmeno sobre el banco para su continuo zapateo, hinchadas las arterias del cuello por el incansable cantar, aporreando entre sus gruesas manos el acordeón que chillaba más desesperado. Su compañero, un pardito que no le iba en zaga, había arrollado una carona en forma de embudo y soplaba en aquel extraño instrumento que llamaba trombón, produciendo un bom, bom, infernal, desacompasado, y que sin embargo servia, de lo que estaban todos convencidos para marcar mejor el compás de la pieza. Los bailarines estaban igualmente enardecidos; sólo Lucas y Goya seguían tranquilos, como siempre agarraditos, bailando apretados, el uno con la barba metida entre las finas motas de la otra y cuchicheando como antes con animación y sin dejarse oír.</p>
<p style="text-align: justify;"> El deseo que todos tenían de bailar a la vez, y la falta de espacio para el desahogo suficiente, impusieron la necesidad del orden, y para sostenerlo, la creación de un bastonero. Por unanimidad, recayó el nombramiento en un indio descarnado, que parecía muy entrado en años por la rala y cerdosa barba ya encanecida, y que desde época inmemorable desempeñaba ese puesto en todos los bailes del pago, en muchas leguas a la redonda. Y el bueno del tío Maneco le había tomado tanto cariño a su cargo, que se hubiera dejado tajear en cualquier parte, antes que verse desposeído de él en un baile donde asistiera.</p>
<p style="text-align: justify;">En un decir Jesús – como ellos decían – organizó la manera de llenar debidamente sus funciones. Al empezar cada pieza, hacía formar las parejas, las enumeraba cuidadosamente, uno, dos; uno, dos; y después con voz de jefe bastante entonada, gritaba: “bailen primeros y siéntense segundos”; para en seguida, cuando le parecía haber transcurrido tiempo bastante, se levantaba, se levantaba si estaba sentado, y gritaba siempre con el mismo tono y la misma voz: “siéntense primeros y bailes segundos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Inútil es decir que todos obedecían sin replicar. Es que sabían que el tío Maneco “aguantaba pocas pulgas” y que las pocas veces que alguien “le había hecho poco caso” se había “retobao”, sacándolo del baile a empujones o “cantándole el lomo a planchazos” con el facón que nunca se “le caía de la cintura”.</p>
<p style="text-align: justify;"> A pedido general empezó una polka con relación. Después de un momento de baile, formaron todos una rueda aferrándose por las manos. De rato en rato, unas después de otras, las parejas entraban al medio, bailaban allí un momento, y después de un “alto de la música”, se decían entre sí uno de esos versitos tontos, que nunca vienen al caso, que se vienen repitiendo siempre los mismos, desde que se usa entre ellos la polka como relación, y que se van afeando en su estructura al pasar de unos a otros como las prendas de vestir que se estropean con el uso. Llegó el turno a Lucas: se paró la música; y echado para atrás, balanceando de un lado para otro su corpacho, y muy conmovido, dijo su verso a tropezones, como si sus palabras tiritaran al asomar a su ancha boca. El verso fue tan tonto como los otros; le llamó cabellos dorados a sus renegridas motas; pero a la pobre Goya le pareció tiernísimo; tembló toda como si se le volcara el corazón dentro del pecho y no contestó. Quedó tan turbada, que de los muchos versos que sabía no contestó ninguno, y hubo que “desempeñarla”; haciéndolo con mucho acierto, una chinita que les había seguido la pista toda la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya el viento bramaba entonces con fuerza y los bailarines, hasta entonces indiferentes, no pudieron menos que notarlo. La madrugada, a pesar de la luna, la oscurecían grandes nubes que se iban acumulando en el cielo. En eso, el viento que entraba por las rendijas apagó la vela, y sólo el candil, más resistente, derramaba trabajosamente su humeante luz en medio de aquel ambiente espeso, consiguiendo alumbrarlo apenas.</p>
<p style="text-align: justify;">Siguieron bailando. Un momento después, la puerta enloquecida a puñetazos por el viento, quería saltar del marco; hubo que sujetarla con el banco. Sonó un bramido más fuerte y tembló el rancho todo, como si el coloso hubiese empujado esta vez con todo su cuerpo. Se quedaron a oscuras; el acordeón lanzó su último quejido y algunas de las parejas se quedaron abrazadas, tal vez esperando la luz para seguir; pero el candil no fue posible encenderlo.</p>
<p style="text-align: justify;"> Entonces por orden de la vieja Pancha se dejó de bailar; las mozas se retiraron al cuarto y los hombres se quedaron en la sala, esperando que el viento amainara o que amaneciera.</p>
<p style="text-align: justify;"> Ya no sólo era la puerta la enloquecida; la casa misma amenazaba volar en medio de aquel torbellino que había tomado las proporciones de un huracán. De fuera no se oía en aquella baraúnda, mas que los aullidos lastimeros de algunos perros y el ruido ensordecedor del monte vecino de donde los árboles sacudidos y crujientes, chocando entre sí sus verdes cabezas hasta destrozárselas, lanzaban al aire su poderoso gemido que no conseguían apagar los alaridos rabiosos del viento.</p>
<p style="text-align: justify;"> Aquello duró una hora, tal vez ni tanto. Cuando calmó un poco, la vieja que estaba impaciente sin saber porqué, se apresuró a encender la luz, y con ella en alto, miró toda la pieza. No vio a Goya. Gritó dos veces, ¡Goya! ¡Goya!, pero nadie le contestó.</p>
<p style="text-align: justify;">Se quedó parada un momento pasándose la temblorosa mano por la frente humedecida por el sudor, pensativa, mientras en sus flacas facciones se pintaba el espanto, en menos tiempo del que se necesitara para que una sola idea surgiera de su cerebro.</p>
<p style="text-align: justify;"> En seguida toda temblorosa, corrió hacia la sala; y en el dintel de la puerta, estirando el brazo levantado que llevaba la luz y buscando con los despavoridos ojos algo que no hallaba, gritó con voz ronca: ¡Lucas! ¡Lucas!, sin que tampoco nadie contestara.</p>
<p style="text-align: justify;"> Entonces dejó caer la vela que se apagó chisporroteando; se acurrucó sobre sus piernas en el apostura que le era habitual; escondió la cara entre las manos, y dijo en medio de sollozos roncos y prolongados, que parecían reforzarse resonando dentro de su pecho cavernoso; &#8211; ¡ Ah, Lucas… trompeta&#8230; bandido&#8212; me has robado mi Goyita!</p>
<p style="text-align: justify;"> En efecto; la pareja que tanto se arrullaba, había desaparecido sin saberse cómo; parecía que el viento se la hubiese llevado.</p>
<p style="text-align: justify;"> De repente a la luz de un gran relámpago, retumbo un trueno prolongado, terrible, como si la bóveda del cielo herida por su mismo rayo se desplomara en pedazos. Un escalofrío de espanto dominó a todos. Después cayó un aguacero inmenso, un verdadero diluvio; y a la vista del agua tan apetecida, aquellos hombres a quienes tenía sumidos en profunda tristeza la desgracia de la vieja Pancha, la abandonaron para abandonarse a una alegría egoísta; la de ver salvados sus intereses con la desaparición de la seca que hacía algún tiempo estragaba los campos. Uno de entre ellos, el que más abatido se mostraba al principio, fue el primero que rompió el largo silencio, restregándose las manos de contento y diciendo:</p>
<p style="text-align: justify;">         &#8211; ¡Qué suerte, al fin nos vemos libres de esta maldita seca! –</p>
<p style="text-align: justify;"> Y mientras festejaba la lluvia que caía con tanta fuerza como para aplastar el rancho, la pobre vieja seguía acurrucada, con la cara escondida entre las manos, llorando la pérdida de su querida hija, único retoño vigoroso de su ser, que la convidara a vivir su existencia en ruinas….!</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fdomingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-ii-final%2F&amp;title=Domingo%20Arena%20%E2%80%93%20Cuadros%20Criollos%20%E2%80%93%20Un%20baile%20en%20la%20frontera.%20Parte%20II%20%E2%80%93%20Final" id="wpa2a_14"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-ii-final/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Puede usarse el concepto populismo para describir la experiencia neobatllista en nuestro país?</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/puede-usarse-el-concepto-populismo-para-describir-la-experiencia-neobatllista-en-nuestro-pais/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/puede-usarse-el-concepto-populismo-para-describir-la-experiencia-neobatllista-en-nuestro-pais/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 21:18:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Colegiado]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[facultad]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Batlle Berres]]></category>
		<category><![CDATA[Neo Batllismo]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Colorado]]></category>
		<category><![CDATA[Populismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=401</guid>
		<description><![CDATA[Vamos a comenzar definiendo y explicando brevemente el desarrollo del concepto populismo y a determinar y adoptar una de las definiciones que se tomará como línea de base del análisis. Luego describiremos la experiencia neobatllista, el marco histórico y sus &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/puede-usarse-el-concepto-populismo-para-describir-la-experiencia-neobatllista-en-nuestro-pais/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/01/e1X_vid.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-402" title="Luis Batlle Berres " src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/01/e1X_vid.jpg" alt="http://www.uruguaytotal.com/videos/e1_info.htm" width="193" height="290" /></a>Vamos a comenzar definiendo y explicando brevemente el desarrollo del concepto populismo y a determinar y adoptar una de las definiciones que se tomará como línea de base del análisis.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego describiremos la experiencia neobatllista, el marco histórico y sus principales referencias para finalmente formular una conclusión a modo de respuesta a la pregunta.</p>
<p><span id="more-401"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Concepto de populismo</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por una p<span style="line-height: 24px;">arte, no exist</span>e un consenso en la academia sobre el concepto y los aspectos donde poner énfasis al momento de examinar diferentes realidades. Por otra parte, este término es utilizado políticamente con connotaciones negativas hacia ciertas modalidades de gobierno, por lo cual, agrega una dificultad extra debido a su falta de neutralidad.</p>
<div>
<p style="text-align: justify;">De todos modos, es posible describir algunas características que se pueden identificar como políticas populistas y que nos aproximan al concepto. Un primer aspecto es la figura del caudillo o líder del movimiento, quien se cara</p>
<p style="text-align: justify;">cteriza por una forma de comunicación que busca ser directa con su pueblo, sin intermediarios, siendo asimismo, verticalista y autoritaria. Por otra parte, se exacerba el rol del caudillo como el único conductor capaz de ejercer el liderazgo, teniendo solamente él la solución a los grandes males del pueblo. Todos aquellos que se le oponen son catalogados como enemigos de él y del país, que pasan a ser uno.</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia directa de lo anteriormente expuesto conlleva a un descrédito o debilitamiento de las instituciones, ya que para el líder populista, las instituciones impiden avanzar a un ritmo lo suficientemente rápido. Esto se suma a una gran desconfianza hacia los partidos políticos, que se los cataloga como enemigos, ejerciéndoles amedrentamientos.  Por último, se efectúa,  una manipulación de la economía la que es subordinada a la voluntad de obtener beneficios para los más desposeídos, sin tomar en cuenta ninguna norma económica.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, desde una perspectiva institucional, &#8220;<em>los populistas buscan debilitar las instituciones al privilegiar la relación directa con la gente, sin recurrir a canales institucionales. Una vez en el gobierno, los populistas buscan generar relaciones de dependencia y lealtad más hacia la persona que hacia las instituciones. Los populistas prefieren el respeto y la admiración por el líder más que por la posición que </em><em>el líder ocupa. No es la presidencia la que genera el respeto y la lealtad, sin la persona del presidente. Así, si el presidente dejara la presidencia, la lealtad seguiría más con la persona que con la institución de la presidencia.&#8221;<a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftn1"><strong>[1]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">En una dimensión claramente opuesta a la referida, ubicamos al republicanismo, entendido como “<em>un sistema político que protege la libertad y especialmente se fundamenta en el derecho, en la ley como expresión de la voluntad soberana del pueblo y a la que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo&#8221;<a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftn2"><strong>[2]</strong></a>.</em></p>
<p style="text-align: justify;">En conclusión aremos énfasis en la dinámica institucional como referencia indicativa de un populismo totalmente desarrollado, teniendo en cuenta su variante económica como secundaria ya que casi todos los sistemas de poder democrático también abusan de ese recurso.</p>
<div>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">El neobatllismo</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Entendemos al neobatllismo como la época que transcurre desde 1946 a 1958 (Caetano)<a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftn3">[3]</a> en la cual se produjeron grandes cambios en nuestro país, en áreas muy diversas como la política, económica, cultural y social. Tomamos como elemento principal el retorno del Batllismo al poder luego de los golpes de estado de Gabriel Terra y Alfredo Baldomir. En tal período, los principales exponentes del Batllismo surgen de las presidencias de Amezaga (1943), Tomas Berreta (1947), Luis Batlle (1947-1951) y Andrés Martínez Trueba (1951-1955), todos ellos del Partido Colorado. El Partido Blanco se encontraba en una fuerte reestructura que lo llevaría por primera vez en el siglo a la presidencia en 1958.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los rasgos fundamentales de esta época neobatllista fue el crecimiento económico asociado a un intento de encontrar una mejor redistribución de la riqueza, sobre la base de un “modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI)” cuyo instrumento principal fue el “sistema de cambios múltiples (SCM)”. Sacando primordialmente recursos del sector primario agrícola ganadero para verterlo en el industrial.</p>
<div>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, se produjo un aumento sustancial en la cantidad de funcionarios públicos y jubilados, y situaciones de “uso de influencias” con el “sistema de cambios múltiples”. También se fomento la estatización de empresas privadas no rentables, absorbidas por el Estado con el objetivo de amortiguar crisis sociales en dichos rubros. El estado pasaba a hacerse cargo de sectores económicos abandonados por los privados por falta de viabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Uruguay toleró sin mayores sobresaltos este aumento indiscriminado del gasto, ya que se encontraba en una época favorable económicamente, primero por la reconstrucción de Europa luego de finalizada la segunda guerra mundial (1945) y luego por la guerra de Corea (1951-1953), lo cual facilitó colocar nuestra producción, esencialmente primaria, a un alto valor.</p>
<p style="text-align: justify;">No consideramos el cambio económico que estas políticas provocaron por fuera de este período de estudio, pero señalaremos que este sistema volvió inviable a la economía uruguaya para afrontar una reducción de los ingresos por parte de las exportaciones, como se vivió a partir de los sesenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro de los rasgos fundamentales se dio en el ámbito constitucional. Ganada las elecciones por Martínez Trueba, el presidente inicia una serie de contactos para establecer una nueva reforma constitucional en búsqueda de instaurar el colegiado integral. Esta reforma consistía  en modificar el Poder Ejecutivo en un órgano de nueve miembros, con presidencia rotativa de un año, asegurando una representación de los dos sectores más votados.  Se pactó con el Partido Nacional, donde se contó principalmente con el apoyo de Luis Alberto de Herrera. La reforma fue aprobada en plebiscito.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los sectores partidarios colorados apoyaron la idea del colegialismo, a pesar que los votantes y dirigentes de la lista 15 se sintieron traicionados, ya que pensaban que este intento de reforma estaba propiciado por la lista 14 para detener el desarrollo de su líder Batlle Berres.</p>
<p style="text-align: justify;">Es de destacar que la reforma contó con el triunfo de la lista 14 en todos los departamentos menos Montevideo, en donde la lista 15 era mayoría.</p>
<p style="text-align: justify;">Luis Batlle Berres asume nuevamente la presidencia en 1955 y ejerce su mandato de acuerdo con la nueva constitución durante un año como presidente del consejo.</p>
<div>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Populismo y Neobatllismo</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">En los términos que hemos presentado ambos conceptos, no correspondería asociar la experiencia neobatllista de Uruguay con el concepto de populismo. En efecto, acorde con el pensamiento de Lincoln Maiztegui, &#8220;<em>las características esenciales del llamado &#8220;neobatllismo&#8221; pueden resumirse, aun afrontando el peligro de caer en simplificaciones y simplismo, dentro de las siguientes pautas: la defensa principista de la democracia liberal y el respeto estricto de la legalidad. Este punto separó radicalmente a Luis Batlle Berres de las experiencias populistas como el peronismo, con las cuales, los aspectos económicos admiten similitudes&#8221;<a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftn4"><strong>[4]</strong></a></em></p>
<div>
<p style="text-align: justify;">La excepcionalidad uruguaya se evidenció en este período, en particular su diferencia con Brasil y Argentina. Uruguay demostró que las variables de su sistema político en los aspectos intra e inter partidarios, marcaron un gran diferencial que impidieron la consolidación de un populismo similar al que efectivamente fue desarrollado en Brasil o en la  Argentina de Perón.</p>
<p style="text-align: justify;">Es imprescindible notar la lucha por el predominio dentro del partido colorado, entre sus dos sectores mayoritarios liderados por Lorenzo y César Batlle Pacheco en la lista 14 y Luis Batlle en la lista 15. Esta lucha fue el reflejo de la eterna disputa dentro de este Partido por impedir la toma del poder por individuos que pretendieran ejercer un liderazgo “personalista”.</p>
<p style="text-align: justify;">Luis Batlle poseía una visión social muy cercana a los trabajadores, a la industria nacional, a la no injerencia de potencias extranjeras, a su marcada opinión anticomunista, características que, entre otras, lo van a delinear como el personaje con mayor potencial de convertirse en un líder populista.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, la reforma Constitucional de 1952 instauró el colegiado que, en esencia, es la limitación del poder. Esto impidió que Batlle Berres lograra una presidencia de estilo tradicional, siendo limitada a un año con la participación de otros 8 integrantes. Asimismo, el país  contaba con la existencia de una oposición relevante del Partido Nacional.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de eso, germinaron prácticas que podrían ser catalogadas de populistas, sobre todo en el ámbito de la asignación de beneficios sociales, empleos públicos, trámites, préstamos y todo aquello que contara con la necesidad de un interlocutor político para acceder al beneficio, aunque no existió un único administrador de estas prebendas para beneficio exclusivo de un único líder sino que se distribuyó abiertamente entre la mayoría del espectro político.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a estas situaciones, Uruguay se caracterizó, en este período, por el respeto a la constitución y a las libertades individuales, sociales y políticas. Institucionalmente fue estable, por lo cual se puede decir que populismo, en el sentido de debilitamiento de las instituciones por parte de un caudillo carismático único, no existió en Uruguay.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftnref1">[1]</a> Patricio Navia, <em>Los partidos políticos como antídoto contra el populismo en América Latina,</em> Revista de Ciencia Política, pág. 26</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftnref2">[2]</a> Extraído de Wikipedia. Republicanismo. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Republicanismo">http://es.wikipedia.org/wiki/Republicanismo</a> Diciembre 2012</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftnref3">[3]</a> Gerardo Caetano y Milita Alfaro. Cuadernos de ciencia política. Historia del Uruguay contemporáneo. Materiales para el debate. Fcu. ICP</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="file:///C:/Users/owner/Dropbox/Federico/Facultad/Examenes/examen_Sist_Pol_Nal_%20Versi%C3%B3n%20completa.docx#_ftnref4">[4]</a> Lincoln R Maiztegui Casas. Orientales, Una historia política del Uruguay. Tomo 3 de 1938 a 1971. Pp 134.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fpuede-usarse-el-concepto-populismo-para-describir-la-experiencia-neobatllista-en-nuestro-pais%2F&amp;title=%C2%BFPuede%20usarse%20el%20concepto%20populismo%20para%20describir%20la%20experiencia%20neobatllista%20en%20nuestro%20pa%C3%ADs%3F" id="wpa2a_16"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/puede-usarse-el-concepto-populismo-para-describir-la-experiencia-neobatllista-en-nuestro-pais/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Domingo Arena – Cuadros Criollos – Un baile en la frontera. Parte I</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-i/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-i/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 18:38:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Arena]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=398</guid>
		<description><![CDATA[Terminaba un día de enero ferozmente cálido, durante el cual la paja algo nueva que cubría la casa en que vivo, se había retorcido al exhalar el último suspiro bajo aquel ardiente sol que le devoró su más escondido resto &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-i/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/01/gaucho1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-399" title="gaucho" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/01/gaucho1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Terminaba un día de enero ferozmente cálido, durante el cual la paja algo nueva que cubría la casa en que vivo, se había retorcido al exhalar el último suspiro bajo aquel ardiente sol que le devoró su más escondido resto de savia, el último aliento de su acabada vida. Las sombras se iban levantando poco a poco de los bajos para llenar el horizonte todo. Una mancha rojiza, inmensa e irregularmente recortada aparecía en el oeste, asomando por encima de las negras y azuladas cuchillas como las llamaradas de un incendio lejano; y el vientecillo que venía de aquella dirección parecía empapado de su calor, pues calentaba las carnes como el vaho de un horno en función.</p>
<p><span id="more-398"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Me preparaba a pasar las horas que siguen al crepúsculo, sintiendo que la tristeza que seinfiltra siempre en el ser en tales momentos, iba a ser más profunda, más abrumadora, como si en esa noche la voz de la soledad de los campos, sonara con más fuerza que nunca dentro de mí, cuando noté un movimiento inusitado en los peones del establecimiento. Pregunté y supe que se aprontaban para ir a un baile a casa de la vieja Pancha.</p>
<p style="text-align: justify;">Vamos, aquello era salvador. Nada mejor que aquel baile para sacarme del aburrimiento en que me sumía; y así sin titubear, mandé ensillar mi caballo, resuelto a dedicarle la noche a un espectáculo que tenía ya bastante olvidado. La noche era oscura y el cielo, aunque sin nueves, estaba gris cubierto por una tenue neblina, al través del cual se veían las estrellas oscurecidas sí, pero hermoseadas como se ven hermoseados los ojos de las mujeres, al través de esos tenues velos que a veces les cubren el rostro. Trotamos por un camino muy pedregoso unas tres leguas, hasta que descubrimos en un pequeño valle, cerca de un arroyito, una luz que salía por la puerta de un rancho y por muchos agujeros desparramados en la pared.</p>
<p style="text-align: justify;">Era el rancho de la vieja Pancha en donde iba a darse el baile.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando llegamos, vi retozar por los alrededores de él, cuatro o cinco muchachos, chiquitos, que parecían otros tantos aperiás jugueteando alrededor de la cueva. Nos apeamos, y al grito de adelante, entramos, después de encorvar bastante el espinazo para pasar por la baja puerta, en una pieza bastante ancha, de terrones sin revocar y cubierta de paja ennegrecida por el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">No tenía mas aberturas – no contando los agujeros, se entiende – que la puerta que daba al patio y otra que comunicaba con un cuartito que se veía negrear como si encerrara tinieblas condensadas. Un humeante candil mal parado sobre una mesita cubierta con un hule desgarrado, alumbraba la sala y a su luz vacilante la negrura de las irregulares paredes impresionaba pavorosamente el ánimo. Al lado de la mesa se veía un barrilito de agua con un jarro encima; en un rincón colgaba del techo una bota vieja; junto a un gancho de madera un sombrero de paja lleno de cintas coloradas, colgaba de la pared en el frente opuesto; y en otro rincón sobre una tablita que hacía de rinconera, estaban revueltas muchas baratijas, entre las que descollaban dos velas de sebo envueltas en papel de estraza. Los asientos los formaban un banco, dos sillas desvencijadas y dos cajones. Adentro el calor sofocaba. Salí, tendime en el recado cerca de la puerta del rancho y desde allí resolví asistir a la extraña fiesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentado en el rincón más próximo a la puerta estaba el músico; pero no era el músico criollo templando su armoniosa guitarra, pues la degeneración del gaucho en nuestra frontera al ponerse en contacto con otras razas, y por consiguiente con otras costumbres, lo ha hecho olvidar casi por completo su querido instrumento, que parecía creado expresamente para él, y era el único que sabia reflejar las vibraciones de sus sonoras cuerdas, la dulce melancolía de su carácter viril. El que estaba allí, tocaba sólo el acordeón, que es lo más detestablemente prosaico y barullento que se conoce, y en aquel momento se esforzaba por arreglar uno que parecía hallarse en muy mal estado.</p>
<p style="text-align: justify;">En esto aumentaron la luz pegando una vela encendida contra la pared y salieron como de una cueva seis u ocho mujeres, entre chinas y morenas, y como ya los bailarines, que se habían anticipado bastante, esperaban con impaciencia, las “barajaron” antes que tuvieran tiempo de sentarse y empezaron a pasearlas por la sala.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces el pequeño acordeón, que respiraba por las muchas heridas de su viejo fuelle, moduló una polka con sonidos débiles y destemplados, sólo comparables a los lloriqueos de un niño soñoliento y enfermizo a quien las molestias de su mal no dejaran dormir.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayudaba sus débiles notas el músico entonando una canción con voz no menos llorona que la del mismo acordeón, y acompañaba el compás con fuertes y continuos zapateos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al compás de esta desacompasada batahola, las parejas bailaron sin descanso, jadeando un rato. Las mujeres vestidas con trajecitos de colores chillones y calzando, algunas alpargatas viejas, y los hombres, más variados, unos con botas, otros con pañuelos de distintos colores, atados al cuello de muchas maneras.</p>
<p style="text-align: justify;">Y por mucho tiempo siguieron la interminable pieza, callados, con los rostros sudorosos, apretándose sin lástima, respirando aquel aire caldeado por sus ardientes alientos, enturbiado más y más por el polvo que se levantaba, y en el cual al poco rato, la vela y el candil, brillaban en medio de una aureola como los faroles de la calle en una noche de cerrazón.</p>
<p style="text-align: justify;">Acabada la polka corrió de mano en mano una copa sin pie llena de caña, destinada a dar aliento a los bailarines y en seguida, como si no quisieran perder un minuto, empezaron un schotis entre alegres insinuaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí vuelta el acordeón a sus chillidos, el músico a su monótono canto y las parejas a sus vueltas continuas. Ahora bailaban también los chicos de ocho a diez años, y con la apertura, en medio de la semioscuridad, parecían perdidos entre las pernas de los grandes.</p>
<p style="text-align: justify;">Había un detalle más: se colocaban en rueda para ir cambiándose las parejas entre sí, y éstas, a cada dos vueltas de la pieza, y al grito de “nos juntamos” se abrían; hombres y mujeres daban una voltereta silenciosos y mamarrrachientos como extraños títeres, para en seguida ir a caer las unas entre los brazos tibios y sudorosos de los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Y así siguió el schotis también largo, interminable, y acompañado por el monótono canto, que no cedía un momento; y siguió repitiéndose a intervalos regulares, al soltarse las parejas, el mismo grito de “nos juntamos”, tan vigoroso como antes, pero más opaco, enronquecido como si el fino polvo que nadaba en el aire, quisiera poco a poco tapiar la laringe que lo producía.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se acabó el schotis todos sentaron sus parejas y salieron a respirar afuera, largando de paso algunas pullas al músico por las dimensiones de sus piezas. Sólo uno se quedó paseando a su compañera en la sala, mientras se enjuagaba el sudoroso rostro con un pañuelo colorado de algodón.</p>
<p style="text-align: justify;">No contando el tipo de galanteador cargoso, que nunca falta en tales bailes, representado aquella noche por un indiecito joven que hablaba hasta por los codos, mientras se pellizcaba el labio superior en las ansias de acariciarse un bigote que tardaba en aparecer; aquella pareja que arrullaba era la única que había llamado la atención desde el principio. El, un mocetón grande y macizo como una estatua de bronce, caminaba despacio, haciendo resonar el piso con el golpear de sus grandes pies calzados con botas gruesas. De su brazo robustísimo parecía colgar la compañera, menuda, flexible, con cara ovalada de ojos grandes y muy abiertos, que centellaban no tanto por el fulgor de sus pupilas, sino por la blancura mate de sus córneas, que resaltaban como dos hermosos tonos de albayalde, perdidos en la bruñida negrura de sus lindas facciones. El esmalte de sus dientes muy blancos también, asomaba a los labios finos y oscuros de su boca pequeña, que bien delineada se extendía al abrigo de su nariz de alas abiertas, y además, con su seno bien levantado, y sus motas finas, lisas y onduladas, recogiéndose con cuidado sobre la nuca en el supremo esfuerzo de formar un moño, era a pesar de su color, la mejor estampa de la reunión, y la única que a haber trono, tuviera el derecho de ocuparlo como reina de la fiesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mirarlos, sentía cierto contento, viendo todo lo que se reflejaba en la enamorada pareja. Lucas, que así se llamaba él, no la soltaba un momento, y como si quisiera tenerla más segura mientras bailaba, al par que la estrechaba amorosamente con su brazo, inclinaba hacia ella su corpacho, y seguía así los compases del acordeón, con la barba casi hundida en las motas de Goya, y cuando durante el schotis tenía que soltarla, para los dichosos cambios de par que él maldecia, lo veía bailar nervioso, con la lustrosa cara contraída, revolviendo sus chispeantes ojos para seguirla por todas partes, hasta que daba la vuelta, la volvía a tomar con ansia entre sus brazos y la estrechaba contra si con fuerza como si quisiera quebrarle el espinazo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se hablaban mucho, pero no era posible oir lo que se decían con aquel ruido. Sólo en un momento en que el acordeón calló, y en el que yo estaba cerca de la puerta, pude entender que decía Lucas muy amostazado:</p>
<p style="text-align: justify;">                -y sé por qué la vieja te mezquina tanto; si… ya sé que te tiene reservada pa el gallego ese – y mirando para afuera, agregó: &#8211; si afilate no más, pa comerte las uñas, que lo que es a Goya ni aunque te mames y…</p>
<p style="text-align: justify;">El resto se perdió en el ruido.</p>
<p style="text-align: justify;">Recién entonces me fijé en la vieja Pancha y en otra vieja, su vecina, acurrucadas a un lado y otro de la puerta, desde donde miraban tomando mate y conversando. Cerca de ellas, sentado en un banquito y con la mejilla apoyada en su mano estaba un hombre mirando con cara de aburrimiento. Era el que Lucas apuntaba llamándole ese “gallego”.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese instante miró el cielo como si le preguntara la hora que sería, y en seguida dijo con un poco de impaciencia:</p>
<p style="text-align: justify;">                &#8211; Tía Pancha, ¿no le parece un poco tarde y que es hora de que cese?</p>
<p style="text-align: justify;">                &#8211; No sea así, Ramos! – contesto la vieja. Entonces porque Ud. No baila? Deje, hombre, que los muchachos brinquen!&#8230; y dando vuelta la cara miró para la sala otra vez, y chupó la bombilla de su gran mate, que con un fuerte “gru-gru” anunció que ya estaba vacío.</p>
<p style="text-align: justify;">Volví a acostarme sobre el recado. Ya era tarde y la luna, como una gran tajada de una media esfera enrojecida, escalaba con brío el cielo, coquetamente arrebujada en un girón de niebla y apagando a su paso a las estrellas. Ya sus rayos bastante debilitados por el estado de la atmósfera, bañaban el rancho y penetrando por la puerta y las muchas rendijas de las paredes, disputaban al candil y a la vela el derecho de alumbrar la sala. Poco a poco mis ojos se cerraron, cansados de mirar aquel cuadro monótono, desfilando invariable por delante de ellos y los lloriqueos del acordeón después de haberme aturdido, parecieron transformarse en un blando “arroró” que me adormeció.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Fdomingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-i%2F&amp;title=Domingo%20Arena%20%E2%80%93%20Cuadros%20Criollos%20%E2%80%93%20Un%20baile%20en%20la%20frontera.%20Parte%20I" id="wpa2a_18"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/domingo-arena-cuadros-criollos-un-baile-en-la-frontera-parte-i/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Aspectos de la configuración estatal latinoamericana durante el siglo XIX</title>
		<link>http://www.fedelagrotta.com.uy/aspectos-de-la-configuracion-estatal-latinoamericana-durante-el-siglo-xix/</link>
		<comments>http://www.fedelagrotta.com.uy/aspectos-de-la-configuracion-estatal-latinoamericana-durante-el-siglo-xix/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 18:21:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Lagrotta]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Headline]]></category>
		<category><![CDATA[A. Latina.]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[facultad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fedelagrotta.com.uy/?p=395</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Vamos a comenzar definiendo y explicando brevemente el desarrollo del concepto “Estado” y sus elementos y modalidades, así como la diferencia con otros conceptos tales como Gobierno y Nación, para luego vincularlo con la fundamentación de su incidencia en &#8230; <a href="http://www.fedelagrotta.com.uy/aspectos-de-la-configuracion-estatal-latinoamericana-durante-el-siglo-xix/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-396" style="line-height: 18px; border-style: initial; border-color: initial;" title="america" src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/uploads/2012/01/america-283x300.jpg" alt="" width="283" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Vamos a comenzar definiendo y explicando brevemente el desarrollo del concepto “Estado” y sus elementos y modalidades, así como la diferencia con otros conceptos tales como Gobierno y Nación, para luego vincularlo con la fundamentación de su incidencia en el nivel de desarrollo posterior de la Región.</p>
<p><span id="more-395"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Estado – Gobierno &#8211; Nación</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Siguiendo al autor Román Castro y Miguel González en <em>El Estado, realidad histórica </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>presente y perspectiv</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>a </em>(Gestión, 2000, Barcelona)<em>, </em>se puede señalar que el Estado, antes que todo, es una forma de organización política. Entendemos por política, la manera de administrar el poder de forma tal que se logren los deseos y objetivos de quien lo posee y ejerce.</p>
<p style="text-align: justify;">Existen innumerables definiciones sobre el concepto Estado.  La noción clásica del término plantea la conjunción de varios elementos, el primero de los cuales es la existencia de un <strong>territorio</strong> en el cual, únicamente el Estado pueda ejercer el <strong>poder de coerción</strong>, a través de un <strong>gobierno</strong>, hacia una <strong>población</strong> dada.  El término Estado difiere del concepto de gobierno. El Estado es la estructura que permite el gobierno. El gobierno es ejercido por autoridades que son transitorias mientras que el funcionamiento del Estado es independiente de quien lo gobierne. El Estado trasciende a los Gobiernos.</p>
<div>
<p style="text-align: justify;">Otro término, muy ligado al anteriormente mencionado, es el de Nación. La Nación es intangible y es producto de la sociedad; es dada y es más un sentimiento que cualquier otra forma de relación. De esto se desprende que puede existir Nación sin Estado y Estado sin Nación. Esto lo vinculo fuertemente con la particularidad de América Latina, ya que fue un  continente colonizado al que se le impuso la cultura europea, la forma de organización europea, sin tener en cuenta la realidad histórica del continente que ya poseía diversos tipos de organización de sus sociedades.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">El Estado en América Latina</span></strong></p>
<div>
<p style="text-align: justify;">Luego de culminado los movimientos independentistas y  “expulsado” el colonizador</p>
<p style="text-align: justify;">europeo en su representación física, surgió, como era de esperarse, la necesidad de obtener una nueva forma de organización. Esta necesidad nace principalmente de una dirigencia conformada por los representantes más ilustrados de la sociedad y por lo tanto, la más europeizada. Ellos mismas fueron quienes lideraron los movimientos independentistas en el continente. Es decir, que América Latina, en su fase de desarrollo luego de la expulsión de los europeos, terminó mirando hacia Europa y en parte, hacia  Norteamérica.</p>
<p style="text-align: justify;">La lucha revolucionaria contra un enemigo extranjero, a mi ente</p>
<p style="text-align: justify;">nder, permite el surgimiento de un espíritu colectivo en el que puede darse cabida al concepto de la palabra Nación. El problema surge al triunfar las revoluciones y perder ese enemigo común que los unía en la gran diversidad de culturas propias con la que cuentan los latinoamericanos.</p>
<p style="text-align: justify;">
Estos cambios y la ausencia del espíritu revolucionario afectaron, a mi entender, el  sentimiento de Nación dando lugar a la discusión al tipo de Estado que se iban a dar desde lo más material como la definición de los territorios, a lo más ideal como las Constituciones. Considero que termina prevaleciendo el concepto del ideal europeo de Estado con alguna influencia de la experiencia de EEUU. Este tipo de pensamiento  fue impulsado por las clases dominantes y oligárquicas. Esas clases que triunfaron fueron víctimas de un colonialismo mental,  imponiendo en una realidad completamente foránea,  una Terminada esta gesta revolucionaria que se fraguó durante el siglo XIX parece que rápidamente cambia la relación de fuerzas dominantes y los colonizadores pasan a s</p>
<p style="text-align: justify;">er otros; existe pues una transferencia a las clases dominantes criollas del poder que anteriormente había sido ejercido por los extranjeros, muchos de los cuales se quedaron administrando el poder en conjunto  con los criollos latinoamericanos.</p>
<p style="text-align: justify;">organización que demostró ser totalmente distinta al modo de vivir y sentir de la mayoría de los latinoamericanos.</p>
<p style="text-align: justify;"> En suma, se terminó imponiendo una segunda colonización de América Latina, esta vez no por potencias europeas físicamente instaladas, sino por habitantes de la propia América, siendo totalmente funcionales a las necesidades del mundo hegemónico del Norte.</p>
<p style="text-align: justify;">En el mismo sentido, Jorge Graciarena, <em>La crisis de las figuras </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>del estado, </em>(Pensamiento Iberoamericano, Madrid, (pág. 42) lo expresa claramente: <em>“El siglo XIX fortalecerá considerablemente la tradición constitucionalista, alcanzando caracteres casi míticos en las nuevas naciones de América Latina, donde la rápida sanción de constituciones hizo abrigar la ilusión de que de ellas dependía la formación y el arraigo del Estado, que en su momento, fueron poco más que creaciones en el papel, pero no estructuraciones reales </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>de un orden político concreto basado en una estructura social compuesta por clases sociales, regiones, etnias y otras dimensiones relevantes de una formación histórica.”</em></p>
<p style="text-align: justify;">Al ser impuesto un ideal de Estado, sin contar con un concepto de Nación altamente desarrollado  se vio favorecida la falta de solidaridad y participación que considero es la base de la gran desigualdad social y económica desarrollada durante</p>
<p style="text-align: justify;"> todo el Siglo XX, la cual continúa hasta el día de hoy. Al no sentirse todos en pie de igualdad, lográndose un autoconvencimiento por parte de las clases oligárquicas europeas las únicas poseedoras de la capacidad de administrar un Gobierno, dejando relegadas a todo el resto de los grupos sociales por fuera del poder. Por esa razón, partes de la sociedad de un mismo Estado, no fueron consideradas en el proyecto nacional, dejándolas relegadas y sin derechos de todos los beneficios de los nuevos Estados que nacían.</p>
<p style="text-align: justify;">Profundizando en las formas de Estado que se desarrollaron en el Siglo XIX y sus ramificaciones y posteriores consecuencias en el siglo siguiente, se puede señalar que, al inicio, predominó el tipo de Estado absolutista. Estos tipos de estados, característicos de Europa, de claro origen monárquico y fundamentados en el derecho divino, tuvieron obviamente un desarrollo distinto en América Latina.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, se pueden extrapolar los principales conceptos, a sab</p>
<p style="text-align: justify;">er: el rol del monarca, en nuestro continente se puede reflejar en el caudillo y en su clase gobernante que lo rodea. Asimismo, el gran uso de la fuerza que se tuvo que emplear para mantenerse en el poder más absoluto posible, sin que implicara que ese gobernante dominara la totalidad de su Estado, ya que para empezar los límites geográficos no estaban claros o no existían y tampoco se poseía el poder coactivo y coercitivo total. Esta forma de Estado se podría</p>
<p style="text-align: justify;">
Luego de culminado este período se intentó un cambio hacia lo que se podría denominar “estado liberal” que, básicamente era una versión mejorada del estado absolutista que permitía la continuidad de la clase dominante, incorporando nuevas clases sociales producto de los avances de la revolución industrial. Este Estado dio certezas y se encargó de defender lo más importante de todo: la continuidad de la misma cl</p>
<p style="text-align: justify;">ase gobernante y la legitimación de nuevos derechos como el privado y todo lo referido a la facilitación del comercio.identificar cronológicamente, con los períodos revolucionarios y postrevolucionarios de América.</p>
<p style="text-align: justify;">Haciendo nuevamente referencia a Jorge Graciarena, <em>La crisis de la figuras del Estado, Pensamiento Iberoamericano</em> No 5, Madrid, en su sección El Estado Latinoamericano en Perspectiva: Figuras, Crisis, Prospectiva, pág. 59, “<em>Esta sucesión (</em>de tipos de formas de</p>
<p style="text-align: justify;">estado) <em>no tuvo lugar del mismo modelo en América Latina, porqué al Estado liberal oligárquico siguió el Estado populista. Este, como se ha visto, constituye una mezcla híbrida del Estado social y desarrollista, pero con sus ingredientes típicos de movilización social, asistencialismo limitado y paternalista, autoritarismo político y</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em> desarrollismo embrionario, basado además en una red de alianzas sociales y políticas con intereses imposibles de compatibilizar con políticas congruentes y, por tanto difíciles de preservar.”</em></p>
<p style="text-align: justify;">El subdesarrollo posterior de los países de América Latina se debe, a mi entender, a un fracaso en la imposición del espíritu nacional en los ciudadanos de cada territorio. Considero clave este punto, ya que no se pueden organizar los estados sin contar con la solidaridad y participación de las diferentes comunidades que habitan en un mismo territorio. Es decir,  al momento de instaurar la organización y distribución del poder, no se tuvo en cuenta a</p>
<p style="text-align: justify;">
Obviamente que toda lucha no propicia el desarrollo natural de las sociedade</p>
<p style="text-align: justify;">s sino el conflicto entre ellas. Así pues, al estar esas energías dedicadas a mantener el poder (básicamente fueron las mismas clases sociales desde la colonia hasta principio del Siglo XX) y otras a intentar conquistarlo, se favoreció a que se fomentara la desiguald</p>
<p style="text-align: justify;">ad, ya sea expresado como forma de controlar a los menos favorecidos o no siendo todos merecedores de los mismos derechos. A modo de cierre, si se pudiera definir en pocas palabras la historia del Siglo XIX y principios del Siglo XX en América Latina, se expresaría por un lado, por la lucha de algunos para mantenerse en el poder y administrar los recursos para su provecho; y por el otro, la de quienes lucharon por acceder  a él o limitarlo. En definitiva, lo que se muchos sectores y su forma  de pensar. Por lo tanto, a consecuencia de ello, el objetivo primordial de gran parte de los estados fue dedicar sus fuerzas a mantener la cohesión social y el statu quo de las relaciones de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">produce en algunas naciones primero y en otras después del Siglo XX, es la lucha dentro del Estado por permitir la mayor inclusión del término Nación en el poder.</p>
<p style="text-align: justify;">TEXTO PERSONAL PRESENTADO EN EXAMEN</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.fedelagrotta.com.uy%2Faspectos-de-la-configuracion-estatal-latinoamericana-durante-el-siglo-xix%2F&amp;title=Aspectos%20de%20la%20configuraci%C3%B3n%20estatal%20latinoamericana%20durante%20el%20siglo%20XIX" id="wpa2a_20"><img src="http://www.fedelagrotta.com.uy/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fedelagrotta.com.uy/aspectos-de-la-configuracion-estatal-latinoamericana-durante-el-siglo-xix/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

