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El Colegiado en Uruguay – Opinión de Batlle, Arena y Frugoni.

“Nunca en mis ojos de republicano convencido y ansioso de libertad se ofreció el espectáculo de un pueblo dueño de si mismo, elaborador de su propio bien, custodio de sus riquezas morales y materiales.

Los más grandes y abnegados esfuerzos, obligados a ajustarse en su finalidad al régimen de nuestra Constitución jamás llegaron más que a un mismo e invariable resultado: el entronizamiento de una voluntad individual, buena o mala, cuyos dictados todas las otras voluntades se vieron constreñidas a someterse”

No es ese el problema de examen razonado, de discusión ilustrada, de esfuerzo común y armónico, de realizaciones levantadas y triunfales, que ha de cumplir una república. Si un hombre debe ser dueño de su destino ¡cuánto más dueño del suyo propio debe ser un pueblo entero! Las más terribles desgracias de la Humanidad se debieron siempre al despotismo individual. Nuestros más crueles infortunios tuvieron también el mismo origen. La felicidad pública sólo florece y se perpetúa donde cada ciudadano es un ser consciente y libre, elemento efectivo de la soberanía y factor, por lo tanto, del destino de su nación”

JOSE BATLLE Y ORDOÑEZ

“Me siento acendradamente colegialista. Debo ser el primero después de Batlle. Conozco nuestro incompleto Colegiado, tanto por fuera como por dentro y lo considero una excelente máquina de gobierno, de garantías, de libre discusión, de publicidad, de forzosa alta probidad y me parece difícil que con otro sistema se le pueda aventajar. Realiza a la perfección, entre otras grandes cosas, la democratización del gobierno; es impersonal, casi abstracto que tutela sin presión, que se siente sin que casi se le vea!

Dentro de su simple y a la vez complicado mecanismo, la materialidad del gobernante se esfuma por completo. Todopoderoso, si se quiere para hacer el bien, es impotente, aunque lo quiera para hacer el mal. Fuera de su función, políticamente no existe: es el simple ciudadano a veces desconocido. Se parece al presidente suizo que Batlle, con enternecimiento democrático, miraba vivir en un modesto alto piso y codearse con sus gobernados como uno de los tantos. Y un tipo de gobierno, que es un orgullo no debe renunciarse, sino que se debe pugnar por afirmarlo y perfeccionarlo!”

DOMINGO ARENA

“He sido y soy colegialista. Pienso que, si es deseable que los partidos se rijan por asambleas, con mayor razón el Estado debe aventar el unicato.

Si las fuerzas políticas que hoy buscan una fórmula común de reforma constitucional, se pusieran de acuerdo en un plan de transformación económica y social, podrían hacer una verdadera revolución por medio de la ley, sin encontrar valla en la Constitución vigente”

EMILIO FRUGONI

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